Rotura uterina

Hospital: Hospital Álvaro Cunqueiro
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Andrea Berbel Rodríguez, Alejandra Cecilia Matos Ugas, Marta Méndez-Castrillón Susín, Leslye Fiorella Conde Bazan, Fabricio Renán Sánchez Ramírez,

Presentación:
Mujer de 39 años, con antecedente personal de cesárea hace años, acude al Servicio de Urgencias tras parto vaginal 5 días antes. El motivo de consulta es fiebre, dolor abdominal en ambas FFII (FID+), vómitos y sensación de hinchazón abdominal. No expulsión de gases ni deposiciones desde hace 3 días. A la exploración física destaca defensa generalizada de todo el abdomen y la ecografía transvaginal no muestra hallazgos significativos. En la analítica: PCR de 400 y leucocitos 18.000 con neutrofilia. Se le solicita una ecografía abdominal para descartar apendicitis, donde se visualiza líquido libre de predominio en pelvis de moderada cuantía, visualizándose el apéndice cecal de características normales. Se decide completar el estudio con TC con CIV en fase portal, donde se visualiza que el líquido libre intraabdominal presenta densidad elevada, y además las asas de intestino delgado se encuentran dilatadas sin visualizarse causa obstructiva. No se identifican otros hallazgos de interés. Dada la persistencia de la clínica y la analítica, se solicita una RM para valorar la cicatriz uterina, donde se visualiza una solución de continuidad en la cara ántero-inferior de la pared uterina.

Discusión:
Los hallazgos en su conjunto sugieren rotura uterina con hemoperitoneo e íleo paralítico secundario. El diagnóstico de rotura uterina es un diagnóstico complejo ya que es una complicación infrecuente que se presenta con una clínica inespecífica, el diagnóstico por imagen es difícil y existe escaso grado de correlación clínico-radiológica. En el caso de nuestra paciente, fue difícil llegar al diagnóstico acertado puesto que la sospecha inicial no estaba relacionada con la cesárea previa y la ecografía y el TC mostraron hallazgos muy inespecíficos. Tras descartar apendicitis, viendo que la paciente no mejoraba, y con los hallazgos visualizados en la ecografía y en el TC, la siguientes sospecha clínica que se valoró fue una enfermedad inflamatoria pélvica. Los hallazgos de imagen tampoco eran sugestivos de esta patología puesto que no se visualizaban alteraciones de la vascularización del útero, alteración morfológica de las trompas, ni colecciones organizadas pélvicas. La paciente recibió antibióticos, y dada la escasa respuesta a los mismos, y con los antecedentes personales de cesárea previa hace años, los ginecólogos decidieron solicitar una RM para valorar el estado de la cicatriz. La RM es la prueba de elección ante la rotura uterina ya que es la prueba de imagen que permite una mejor valoración de la pared uterina, visualizándose la serosa normal como una línea contínua hipointensa que rodea al útero. En nuestro caso evidenció una solución de continuidad de 2 cm en la cara ántero-inferior del útero (en el lecho de la cesárea previa), con disrupción de la serosa, permitiendo una comunicación directa de la cavidad uterina y la peritoneal, con hemoperitoneo e íleo paralítico secundario. La paciente fue intervenida de urgencia con el diagnóstico final de rotura completa de útero, hemoperitoneo e íleo paralítico secundario.

Conclusión:
Los hallazgos en su conjunto sugieren rotura uterina con hemoperitoneo e íleo paralítico secundario. El diagnóstico de rotura uterina es un diagnóstico complejo ya que es una complicación infrecuente que se presenta con una clínica inespecífica, el diagnóstico por imagen es difícil y existe escaso grado de correlación clínico-radiológica. En el caso de nuestra paciente, fue difícil llegar al diagnóstico acertado puesto que la sospecha inicial no estaba relacionada con la cesárea previa y la ecografía y el TC mostraron hallazgos muy inespecíficos. Tras descartar apendicitis, viendo que la paciente no mejoraba, y con los hallazgos visualizados en la ecografía y en el TC, la siguientes sospecha clínica que se valoró fue una enfermedad inflamatoria pélvica. Los hallazgos de imagen tampoco eran sugestivos de esta patología puesto que no se visualizaban alteraciones de la vascularización del útero, alteración morfológica de las trompas, ni colecciones organizadas pélvicas. La paciente recibió antibióticos, y dada la escasa respuesta a los mismos, y con los antecedentes personales de cesárea previa hace años, los ginecólogos decidieron solicitar una RM para valorar el estado de la cicatriz. La RM es la prueba de elección ante la rotura uterina ya que es la prueba de imagen que permite una mejor valoración de la pared uterina, visualizándose la serosa normal como una línea contínua hipointensa que rodea al útero. En nuestro caso evidenció una solución de continuidad de 2 cm en la cara ántero-inferior del útero (en el lecho de la cesárea previa), con disrupción de la serosa, permitiendo una comunicación directa de la cavidad uterina y la peritoneal, con hemoperitoneo e íleo paralítico secundario. La paciente fue intervenida de urgencia con el diagnóstico final de rotura completa de útero, hemoperitoneo e íleo paralítico secundario.

Bibliografía:
1. Shuchi K. Rodgers, MD Cher yl L. Kirby, MD – Ryan J. Smith, MD Mindy M. Horrow, MD.Imaging after Cesarean Delivery: Acute and Chronic Complications. Radiographics.2012; 32:1693-1712. 2. Leonor Alamo*, Yvan Vial, Alban Denys, Gustav Andreisekc, Jean-Yves Meuwly, Sabine Schmidt. MRI findings of complications related to previous uterine scars. European Journal of Radiology Open. 2018: 6-15

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