Hospital: Complejo Hospitalario de Navarra
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Tamara Laxe Vidal, Iván Vicaría Fernández, Héctor Lajusticia Andrés, José Manuel Hidalgo Gómez de Travecedo, Ernesto Sancho Mainar,
Presentación:
Una mujer de 72 años con FRCV y FA anticoagulada con sintrom acude al servicio de Urgencias por un episodio de dolor centrotorácico opresivo irradiado al cuello, objetivándose una alteración en el ECG con elevación del ST inferior, posterior y lateral. Ante el diagnóstico de SCACEST inferolateral es trasladada a la sala de hemodinámica para un cateterismo cardíaco urgente, constatándose oclusión de la arteria circunfleja. Tras la implantación de un stent la paciente sufre un taponamiento cardiaco con inestabilidad hemodinámica. Con la sospecha de complicación mecánica versus complicación periprocedimiento se solicita una angioTC cardíaca. En las imágenes de angioTC se identifica una imagen de adición de contraste sacular de 1,5 cm de diámetro máximo adyacente a la pared posterolateral del ventrículo izquierdo, que se origina de un defecto mural ventricular. Adicionalmente se observa hemopericardio.
Discusión:
Los hallazgos descritos corresponden con un pseudoaneurisma del ventrículo izquierdo. Se trata de una complicación precoz del infarto de miocardio, siendo más frecuente que ocurra en los primeros 5 días. Es consecuencia de una rotura de la pared libre del ventrículo izquierdo contenida por un hematoma y el pericardio, secundaria a un infarto transmural. Clínicamente cursan con un dolor similar a la pericarditis, aunque hay que tener en cuenta que pueden ser asintomáticos e identificarse de forma casual. Si la rotura deja de estar contenida las consecuencias son fatales, conduciendo rápidamente a la muerte por shock cardiogénico. En las imágenes de angioTC se puede identificar la zona de rotura como una extravasación de contraste con forma de saco en comunicación con la cavidad ventricular, siendo la localización habitual la pared posterolateral del ventrículo izquierdo. Presentan típicamente un cuello estrecho, con una relación cuello/diámetro máximo del pseudoaneurisma <40%. Un hallazgo común adicional es la presencia de hemopericardio. Un porcentaje considerable de los pseudoaneurismas terminan rompiéndose, y aquellos que no lo hagan pueden aumentar de tamaño, por lo que el tratamiento es quirúrgico. Debemos realizar el diagnóstico diferencial con el verdadero aneurisma del ventrículo izquierdo, el cual se desarrolla de 5 días a 3 meses tras el infarto. Su pared está formada por el endocardio, el miocardio lesionado y el epicardio, siendo la RM cardíaca de utilidad para caracterizar la pared e identificar el realce tardío del miocardio. A diferencia del pseudoaneurisma su cuello es ancho, con una relación entre el diámetro del orificio y el diámetro máximo de la cavidad mayor de 1. Otra diferencia es la localización, habitualmente anterolateral o apical, en el territorio de la arteria descendente anterior.
Conclusión:
Los hallazgos descritos corresponden con un pseudoaneurisma del ventrículo izquierdo. Se trata de una complicación precoz del infarto de miocardio, siendo más frecuente que ocurra en los primeros 5 días. Es consecuencia de una rotura de la pared libre del ventrículo izquierdo contenida por un hematoma y el pericardio, secundaria a un infarto transmural. Clínicamente cursan con un dolor similar a la pericarditis, aunque hay que tener en cuenta que pueden ser asintomáticos e identificarse de forma casual. Si la rotura deja de estar contenida las consecuencias son fatales, conduciendo rápidamente a la muerte por shock cardiogénico. En las imágenes de angioTC se puede identificar la zona de rotura como una extravasación de contraste con forma de saco en comunicación con la cavidad ventricular, siendo la localización habitual la pared posterolateral del ventrículo izquierdo. Presentan típicamente un cuello estrecho, con una relación cuello/diámetro máximo del pseudoaneurisma <40%. Un hallazgo común adicional es la presencia de hemopericardio. Un porcentaje considerable de los pseudoaneurismas terminan rompiéndose, y aquellos que no lo hagan pueden aumentar de tamaño, por lo que el tratamiento es quirúrgico. Debemos realizar el diagnóstico diferencial con el verdadero aneurisma del ventrículo izquierdo, el cual se desarrolla de 5 días a 3 meses tras el infarto. Su pared está formada por el endocardio, el miocardio lesionado y el epicardio, siendo la RM cardíaca de utilidad para caracterizar la pared e identificar el realce tardío del miocardio. A diferencia del pseudoaneurisma su cuello es ancho, con una relación entre el diámetro del orificio y el diámetro máximo de la cavidad mayor de 1. Otra diferencia es la localización, habitualmente anterolateral o apical, en el territorio de la arteria descendente anterior.
Bibliografía:
1. Konen E, Merchant N, Gutierrez C et al. True versus false left ventricular aneurysm: differentiation with MR imaging–initial experience. Radiology. 2005;236:65-70. https://doi.org/10.1148/radiol.2361031699 2. Cho MN, Mehta SK, Matulevicius S et al.Differentiating true versus pseudo left ventricular aneurysm: a case report and review of diagnostic strategies. Cardiol Rev. 2006;14:27-30. https://doi.org/10.1097/01.crd.0000233756.66532.45 3. del Cura JL, Pedraza Gutiérrez S, Gayete A. Radiología Esencial. Madrid: Editorial Médica Panamericana. 2018.