Hospital: C.A de Segovia
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Montserrat Garrido, Olga Montesinos Sánchez-Girón, Juan Carlos González Matos, Yoselin Dos Santos Poleo, Ana María Vargas Díaz, Diana Oquillas Izquierdo,
Presentación:
Se presenta el caso de una mujer de 52 años que refiere traumatismo abdominal tras caerse de la bicicleta con impacto del manillar en el abdomen, refiere dolor intenso en hipogastrio. A la exploración presenta lesión por fricción en zona de hemiabdomen superior, doloroso a la palpación en hipogastrio, no dolor a la presión en zona trocantérea ni ramas pélvico-pubianas. Se solicitó ecografía abdominal urgente como primera valoración en la que se visualiza discreta dilatación de asas intestinales (llenas de líquido) con presencia de líquido libre entre asas intestinales. Ante la sospecha de lesión visceral se realiza TC de abdomen y pelvis sin y con c.i.v fase arterial, venosa y tardía, se observa solución de continuidad en la pared de la tercera porción de duodeno, con pequeña burbuja aérea extraluminal adyacente y presencia de líquido libre intraperitoneal. Dados los antecedentes hallazgos compatibles con lesión duodenal postraumática. Discreta dilatación de asas de intestino delgado adyacentes. No se objetiva extravasación de contraste que sugiera sangrado activo en las diferentes fases del estudio realizadas.
Discusión:
La laceración duodenal es una entidad poco frecuente, entre el 3-5% de los pacientes con traumatismo abdominal, además debido a su localización anatómica se puede presentar asociado a otras lesiones, por lo que el diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado son cruciales, su demora puede aumentar la morbimortalidad entre 11% y 40%. Es importante realizar una valoración y exploración física inicial conociendo el mecanismo del traumatismo llegando a una alta sospecha de este tipo de lesión. En nuestro caso la primera exploración que se solicita es una ecografía abdominal en la que se visualiza líquido libre. La TC es la prueba diagnóstica de elección para la evaluación de traumatismos abdominales y se protocoliza en función de la sospecha clínica, habitualmente se realiza estudio sin y con contraste intravenoso (fase arterial y venosa) para una correcta valoración de las lesiones vasculares y viscerales, una fase tardía puede ayudar a visualziar sangrados. Los hallazgos de lesión duodenal que deben conocerse son: engrosamiento de pared, líquido periduodenal y en espacio pararrenal anterior derecho, hematoma duodenal, la presencia de aire extraluminal o contraste extraluminal (si se ha administrado contraste oral) indican perforación duodenal. El sistema de clasificación de lesiones más utilizado es de la Amaerican Association for the Surgery of Trauma (AAST). En nuestro caso la paciente fue intervenida de urgencia: líquido libre biliar abundante en cavidad abdominal. A nivel de segunda rodilla duodenal se evidencia tejido esfacelado verdoso oscuro, al abrirlo se visualiza la tercera porción duodenal con laceración del 50% de su circunferencia (en libro abierto), no datos de sangrado activo. Deserosamiento en colon transverso de 1 cm de longitud. Hematoma en raíz de mesenterio sin afectación de la vitalidad del resto de intestino delgado. No otras lesiones.
Conclusión:
La laceración duodenal es una entidad poco frecuente, entre el 3-5% de los pacientes con traumatismo abdominal, además debido a su localización anatómica se puede presentar asociado a otras lesiones, por lo que el diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado son cruciales, su demora puede aumentar la morbimortalidad entre 11% y 40%. Es importante realizar una valoración y exploración física inicial conociendo el mecanismo del traumatismo llegando a una alta sospecha de este tipo de lesión. En nuestro caso la primera exploración que se solicita es una ecografía abdominal en la que se visualiza líquido libre. La TC es la prueba diagnóstica de elección para la evaluación de traumatismos abdominales y se protocoliza en función de la sospecha clínica, habitualmente se realiza estudio sin y con contraste intravenoso (fase arterial y venosa) para una correcta valoración de las lesiones vasculares y viscerales, una fase tardía puede ayudar a visualziar sangrados. Los hallazgos de lesión duodenal que deben conocerse son: engrosamiento de pared, líquido periduodenal y en espacio pararrenal anterior derecho, hematoma duodenal, la presencia de aire extraluminal o contraste extraluminal (si se ha administrado contraste oral) indican perforación duodenal. El sistema de clasificación de lesiones más utilizado es de la Amaerican Association for the Surgery of Trauma (AAST). En nuestro caso la paciente fue intervenida de urgencia: líquido libre biliar abundante en cavidad abdominal. A nivel de segunda rodilla duodenal se evidencia tejido esfacelado verdoso oscuro, al abrirlo se visualiza la tercera porción duodenal con laceración del 50% de su circunferencia (en libro abierto), no datos de sangrado activo. Deserosamiento en colon transverso de 1 cm de longitud. Hematoma en raíz de mesenterio sin afectación de la vitalidad del resto de intestino delgado. No otras lesiones.
Bibliografía:
Atri M, Hanson JM, Grinblat L, Brofman N, Chughtai T, Tomlinson G. Surgically important bowel and/or mesÂenteric injury in blunt trauma: accuracy of multidetector CT for evaluation. Radiology. 2008;249:524-33. https://doi.org/10.1148/radiol.2492072055 Malhotra A, Biffl WL, Moore EE, Schreiber M, Albrecht RA, Cohen M, et al. Western Trauma Association Critical Decisions in Trauma: Diagnosis and management of duodenal injuries. J TraumaAcute Care Surg 2015; 79(6):1096-1101. Linsenmaier U, Wirth S, Reiser M, Körner M. Diagnosis and classification of pancreatic and duodenal injuries in emergency radiology. Radiographics 2008; 28:1591-601. doi:10.1148/rg.286085524