Hospital: Complejo Hospitalario Ciudad de Jaén
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Carmen Martinez Huertas, Alberto Hermoso Torres, Antonio García Sanchez. Marta Herruzo Rivas, Sara Sanchez Talavera.,
Presentación:
Presentamos el caso de un paciente varón de 41 años sin antecedentes de interés, con dolor dorsal de 8 meses de evolución rebelde a tratamiento con varias radiografías normales de columna dorsolumbar, que acude a urgencias por debilidad en miembros inferiores de reciente aparición. A la exploración se constató una disminución de fuerza de ambos miembros inferiores. La analítica mostró únicamente una PCR de 10mg/dl. Ante la clínica neurológica con sospecha de compresión medular se realizó RM urgente que mostró importante edema de los cuerpos vertebrales de D2, D3 y D4 con hiperintensidad en STIR del disco D3-D4 y abscesos paraespinales y en espacio epidural que comprimía cordón medular, sugerentes de espondilodiscitis D3-D4 de probable origen tuberculoso. Se intervino quirúrgicamente con laminectomía descompresiva y evacuación y desbridamiento de las colecciones. El estudio delas muestras obtenidas confirmó el diagnóstico de sospecha de espondilodiscitis tuberculosa y se pautó posteriormente tratamiento con Isoniazida, rifampicina y pirazinamida siendo la evolución clínica satisfactoria.
Discusión:
La tuberculosis espinal ocurre en menos del 1% de las infecciones por TBC. Su presentación clínica es inespecífica, e insidiosa con dolor espinal de larga evolución, ausencia de fiebre en la mayoría de los casos y VSG normal, lo cual junto con su progresión lenta conllevan un importante retraso diagnóstico y terapeútico, lo que condiciona que los déficits neurológicos y la deformidad espinal sean más frecuente que con otras espondilodiscitis. Es más frecuente en cuerpos dorsales bajos seguidos de charnela dorsolumbar y se debe a una diseminación hematógena a través del plexo venoso de Batson. La infección normalmente comienza en la región anterior del cuerpo vertebral junto a la plataforma vertebral de donde disemina al disco adyacente y de ahí a otro cuerpo vertebral, siendo frecuente la afectación de varios cuerpos. Raramente afecta a elementos posteriores. No es infrecuente la diseminación a tejidos paraespinales resultando en la formación de abscesos de pott. Hallazgos radiológicos a favor del diagnóstico son la afectación de uno o más segmentos vertebrales, retraso en la destrucción del disco intervertebral, presencia masa calcificada paravertebral y ausencia de esclerosis de las plataformas vertebrales. Los principales diagnósticos diferenciales incluyen metástasis, infecciones piógenas de bajo grado, infecciones fúngicas y sarcoidosis. El tratamiento inicial se basa en cuatro fármacos (isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol) durante 2 meses, seguidos de 7-10 meses con isoniazida y rifampicina y estabilización del segmento afecto con inmovilización en casos de dolor sin riesgo de inestabilidad. En caso de déficits neurológicos, inestabildiad, cifosis, lesiones compresivas en el canal, sepsis o fallo del tratamiento médico estaría indicado el tratamiento quirúrgico para descomprimir y estabilizar el canal medular, desbridar los tejidos infectados, los abscesos paravertebrales y epidurales, y tomar muestras para su estudio histológico y microbiológico.
Conclusión:
La tuberculosis espinal ocurre en menos del 1% de las infecciones por TBC. Su presentación clínica es inespecífica, e insidiosa con dolor espinal de larga evolución, ausencia de fiebre en la mayoría de los casos y VSG normal, lo cual junto con su progresión lenta conllevan un importante retraso diagnóstico y terapeútico, lo que condiciona que los déficits neurológicos y la deformidad espinal sean más frecuente que con otras espondilodiscitis. Es más frecuente en cuerpos dorsales bajos seguidos de charnela dorsolumbar y se debe a una diseminación hematógena a través del plexo venoso de Batson. La infección normalmente comienza en la región anterior del cuerpo vertebral junto a la plataforma vertebral de donde disemina al disco adyacente y de ahí a otro cuerpo vertebral, siendo frecuente la afectación de varios cuerpos. Raramente afecta a elementos posteriores. No es infrecuente la diseminación a tejidos paraespinales resultando en la formación de abscesos de pott. Hallazgos radiológicos a favor del diagnóstico son la afectación de uno o más segmentos vertebrales, retraso en la destrucción del disco intervertebral, presencia masa calcificada paravertebral y ausencia de esclerosis de las plataformas vertebrales. Los principales diagnósticos diferenciales incluyen metástasis, infecciones piógenas de bajo grado, infecciones fúngicas y sarcoidosis. El tratamiento inicial se basa en cuatro fármacos (isoniazida, rifampicina, pirazinamida y etambutol) durante 2 meses, seguidos de 7-10 meses con isoniazida y rifampicina y estabilización del segmento afecto con inmovilización en casos de dolor sin riesgo de inestabilidad. En caso de déficits neurológicos, inestabildiad, cifosis, lesiones compresivas en el canal, sepsis o fallo del tratamiento médico estaría indicado el tratamiento quirúrgico para descomprimir y estabilizar el canal medular, desbridar los tejidos infectados, los abscesos paravertebrales y epidurales, y tomar muestras para su estudio histológico y microbiológico.
Bibliografía:
1. P. Márquez Sánchez. Espondilodiscitis. Radiología. 2016;58(S1):50-59. http://10.1016/j.rx.2015.12.005 2. Molina-Gil J, et al. Mielopatía compresiva cérvico-torácica por una espondilodiscitis tuberculosa. Med Clin (Barc). 2020.https://doi.org/10.1016/j.medcli.2020.07.021 3. Ajasekaran S, Soundararajan DCR, Shetty AP, Kanna RM. Spinal Tuberculosis: Current Concepts. Global Spine J. 2018;8:96-108. DOI: 10.1177/2192568218769053