Hospital: Álvaro Cunqueiro (EOXI Vigo)
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Sara Cecilia Albort Vergés, Mauricio Jose Fernández D’Andrea, Fabricio Renán Sánchez Ramírez, Leslye Fiorella Conde Bazán, Alejandra Cecilia Matos Ugas,
Presentación:
Se presenta en caso de un varón de 71 años de edad que es trasladado a nuestro centro hospitalario por el Servicio de Urgencias y Emergencias Sanitarias (SEM) por un cuadro de dolor torácico y disnea súbita. A la exploración física, el paciente se halla intubado y presenta un extenso enfisema subcutáneo que se extiende desde la pared torácica derecha hasta el miembro superior y región cervical ipsilateral. A la auscultación se aprecia una hipoventilación del hemitórax afecto. Hace aproximadamente un mes fue sometido de una resección traqueal con anastomosis termino-terminal por un tumor carcinoide traqueal que requirió ingreso a cargo del servicio de Cirugía Torácica, sin complicaciones en el posoperatorio inmediato. No constan antecedentes médicos de interés. Se realiza un TC de tórax sin contraste de forma urgente que pone de manifiesto la presencia de aire en la cavidad pleural derecha, mediastino y pericardio (neumotórax derecho, neumomediastino y neumopericardio); así como en el espacio subcutáneo de la pared torácica derecha y región cervical bilateral. En el cuarto espacio intercostal (puerto de acceso a VATS) se aprecia una solución de continuidad de la pared torácica compatible con dehiscencia de la pared torácica a dicho nivel.
Discusión:
La dehiscencia de la pared torácica es una complicación poco frecuente de la cirugía torácica y más cuando el abordaje se realiza por vía toracoscópica (VATS); sin embargo, este caso invita a recordar aquellas complicaciones más frecuentes de la cirugía torácica, ampliamente documentadas en la literatura, y que conviene conocer. Son múltiples y varían en función del procedimiento realizado, vía de abordaje y duración de la intervención. Aquellas más frecuentes y con las que debemos estar familiarizados dado que usualmente motivan la solicitud de una prueba de imagen de forma urgente incluyen: – Hemotórax : enla radiografía simple se manifiesta típicamente como una opacificación rápida del espacio post-quirúrgico, mientras que en el TC de tórax se presenta como una colección con atenuación mixta o con áreas hiperatenuantes (productos hemáticos). Debe ser identificado ya que el sangrado activo es criterio de exploración quirúrgica urgente. -Quilotórax: puede resultar indistinguible de otras causas de derrame pleural. En la radiografía de tórax se presenta, al igual que el hemotórax, como una rápida opacificación del espacio post-quirúrgico; mientras que en el TC se manifiesta como una colección con baja o alta atenuación en función de su contenido (grasa o proteínas). Su identificación es relevante ya que usualmente traduce obstrucción o lesión del conducto torácico. – Empiema : se muestra como un rápido llenado de la cavidad post-operatoria, desplazamiento mediastínico contralateral; así como engrosamiento y realce de la pleural parietal. Presenta una elevada mortalidad y requiere la colocación de un drenaje percutáneo para su evacuación. – Fístula bronco-pleural : debe sospecharse ante la presencia de un neumotórax progresivo o persistente. El TC permite identificar la conexión entre la vía aérea y el espacio pleural. Su identificación es primordial debido a su elevada mortalidad y necesidad de reintervención.
Conclusión:
La dehiscencia de la pared torácica es una complicación poco frecuente de la cirugía torácica y más cuando el abordaje se realiza por vía toracoscópica (VATS); sin embargo, este caso invita a recordar aquellas complicaciones más frecuentes de la cirugía torácica, ampliamente documentadas en la literatura, y que conviene conocer. Son múltiples y varían en función del procedimiento realizado, vía de abordaje y duración de la intervención. Aquellas más frecuentes y con las que debemos estar familiarizados dado que usualmente motivan la solicitud de una prueba de imagen de forma urgente incluyen: – Hemotórax : enla radiografía simple se manifiesta típicamente como una opacificación rápida del espacio post-quirúrgico, mientras que en el TC de tórax se presenta como una colección con atenuación mixta o con áreas hiperatenuantes (productos hemáticos). Debe ser identificado ya que el sangrado activo es criterio de exploración quirúrgica urgente. -Quilotórax: puede resultar indistinguible de otras causas de derrame pleural. En la radiografía de tórax se presenta, al igual que el hemotórax, como una rápida opacificación del espacio post-quirúrgico; mientras que en el TC se manifiesta como una colección con baja o alta atenuación en función de su contenido (grasa o proteínas). Su identificación es relevante ya que usualmente traduce obstrucción o lesión del conducto torácico. – Empiema : se muestra como un rápido llenado de la cavidad post-operatoria, desplazamiento mediastínico contralateral; así como engrosamiento y realce de la pleural parietal. Presenta una elevada mortalidad y requiere la colocación de un drenaje percutáneo para su evacuación. – Fístula bronco-pleural : debe sospecharse ante la presencia de un neumotórax progresivo o persistente. El TC permite identificar la conexión entre la vía aérea y el espacio pleural. Su identificación es primordial debido a su elevada mortalidad y necesidad de reintervención.
Bibliografía:
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