Lesión de Morel-Lavallé

Hospital: Hospital Universitario Torrecárdenas Almería
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Mariano Lozano Gómez, Maricela Moreira Cabrera, Lucía Zambrana Aguilar, Vicente Sánchez Miras, Laila Zitan Saidi, Fuensanta Marín Morón,

Presentación:
Paciente varón de 58 años de edad, que acude al servicio de Urgencias refiriendo accidente de bicicleta hace 8 días, con inflamación importante y hematoma en muslo derecho progresivamente en aumento, sensación de hormigueo y limitación funcional. No otra sintomatología asociada. A la exploración física se objetiva aumento del perímetro del muslo derecho en relación con el contralateral, con tumoración dura palpable desde la zona superior de muslo derecho hasta la rodilla y equimosis cutánea. No signos de síndrome compartimental. En analítica de sangre, estudio de coagulación normal. Se interconsulta con radiología de urgencias para valoración de la lesión y posibles complicaciones. En ecografía de partes blandas, se visualiza voluminosa colección desde región glútea hasta tercio distal de muslo derecho, dispuesta entre la grasa del tejido celular subcutáneo y el plano muscular (vasto externo del cuádriceps fundamentalmente), externa a la fascia muscular. Presenta márgenes bien delimitables, morfología ahusada y aspecto heterogéneo de predominio anecoico con ecos internos en porción declive. Tamaño aproximado de 28 x 3,7 cm (eje longitudinal x espesor máximo). Estos hallazgos en el contexto postraumático del paciente sugieren lesión de Morel-Lavallée.

Discusión:
La lesión de Morel-Lavallée es una anómala condición de los tejidos blandos descrita por primera vez por el francés Maurice Morel-Lavallée en 1853. Se trata de la separación de la piel y tejido celular subcutáneo respecto a la fascia muscular por un mecanismo de cizallamiento, con la formación de un espacio que se rellena de líquido hemolinfático y grasa licuada, generalmente en la zona del trocánter mayor, asociando a veces fracturas de pelvis y de acetábulo. En ocasiones puede asociarse a una pseudocápsula que favorece su crecimiento, cronicidad e incluso evita la resolución. Se suele presentar en pacientes que sufren un traumatismo de alta energía o fracturas pélvicas, aunque también en lesiones deportivas y traumatismos de baja energía. Aparece de forma paulatina después de varios días del traumatismo, pudiendo pasar desapercibida en Urgencias y ser causa de complicaciones infecciosas y necrosis cutánea. Cursa con dolor en la región que sufre el traumatismo, hemorragia subcutánea o hematoma, impotencia funcional e incluso derrame linfático. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, mediante una correcta anamnesis y exploración física, apoyándose en pruebas de imagen como: – Ecografía: generalmente lesión anecoica/hipoecoica con restos internos en ocasiones debido a glóbulos de grasa. A más largo plazo, puede presentar un aspecto heterogéneo. – Resonancia magnética: permite delimitar claramente la lesión. El líquido puede presentar intensidad variable, incluso mostrar un nivel de líquido-líquido si la lesión es subaguda o crónica. En cuanto al tratamiento, la primera opción terapéutica en lesiones pequeñas es conservador, con vendaje compresivo y drenaje de la colección. En lesiones de mayor tamaño y complejas (pseudocápsula) suele procederse mediante tratamiento quirúrgico. Escleroterapia con alcohol o doxiciclina han demostrado validez.

Conclusión:
La lesión de Morel-Lavallée es una anómala condición de los tejidos blandos descrita por primera vez por el francés Maurice Morel-Lavallée en 1853. Se trata de la separación de la piel y tejido celular subcutáneo respecto a la fascia muscular por un mecanismo de cizallamiento, con la formación de un espacio que se rellena de líquido hemolinfático y grasa licuada, generalmente en la zona del trocánter mayor, asociando a veces fracturas de pelvis y de acetábulo. En ocasiones puede asociarse a una pseudocápsula que favorece su crecimiento, cronicidad e incluso evita la resolución. Se suele presentar en pacientes que sufren un traumatismo de alta energía o fracturas pélvicas, aunque también en lesiones deportivas y traumatismos de baja energía. Aparece de forma paulatina después de varios días del traumatismo, pudiendo pasar desapercibida en Urgencias y ser causa de complicaciones infecciosas y necrosis cutánea. Cursa con dolor en la región que sufre el traumatismo, hemorragia subcutánea o hematoma, impotencia funcional e incluso derrame linfático. El diagnóstico es fundamentalmente clínico, mediante una correcta anamnesis y exploración física, apoyándose en pruebas de imagen como: – Ecografía: generalmente lesión anecoica/hipoecoica con restos internos en ocasiones debido a glóbulos de grasa. A más largo plazo, puede presentar un aspecto heterogéneo. – Resonancia magnética: permite delimitar claramente la lesión. El líquido puede presentar intensidad variable, incluso mostrar un nivel de líquido-líquido si la lesión es subaguda o crónica. En cuanto al tratamiento, la primera opción terapéutica en lesiones pequeñas es conservador, con vendaje compresivo y drenaje de la colección. En lesiones de mayor tamaño y complejas (pseudocápsula) suele procederse mediante tratamiento quirúrgico. Escleroterapia con alcohol o doxiciclina han demostrado validez.

Bibliografía:
– Martel Villagrán J, Día Candamio M.J., Bueno Horcajadas A. Lesión de Morel-Lavallée: diagnóstico y tratamiento con técnicas de imagen. Radiología. 2018; 60(3): 230-236. DOI: 10.1016/j.rx.2018.02.003

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