Hospital: Hospital Son Llátzer (Palma de Mallorca)
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Laura Cristóbal Sáez, Josefa Cisternas Bittencourt, Roberto Samuel Espín, Carmen Sanchez García, Francisco Trucco Espinosa.,
Presentación:
Una mujer de 37 años, fumadora de 1 paquete/día, acudió a Urgencias por presentar, mientras realizaba una práctica de conducción en la autoescuela, un episodio de cefalea occipito-parietal súbita (EVA 10/10) acompañada de visión borrosa, mareo, náuseas y dos vómitos (no en escopetazo). A su llegada a Urgencias se encontraba hemodinámicamente estable y afebril, sin focalidad neurológica. Presentaba leve rigidez nucal. Se solicitaron una gasometría arterial, un electrocardiograma y una analítica, que no mostraron alteraciones, y una TC craneal. La TC craneal mostraba contenido hemático en el espacio subaracnoideo, principalmente en las cisternas perimesencefálicas y de la fosa posterior, que se extendía al sistema ventricular (III y IV ventrículo y en pequeña cuantía en astas laterales), hallazgos sugestivos de hemorragia subaracnoidea, así como incipiente hidrocefalia. Se completó el estudio con una angio-TC de arterias cerebrales, en la que se observó una imagen sacular de unos 4 mm en el origen de la arteria cerebelosa posteroinferior (PICA) izquierda, en relación con un aneurisma cerebral. Se trasladó a la paciente al hospital de referencia para realizar una embolización endovascular urgente del aneurisma, mediante angiografía cerebral.
Discusión:
La hemorragia subaracnoidea (HSA) constituye entre 3-5% de los ictus y es más frecuente en mujeres y en población de raza negra. Se caracteriza clínicamente por la presentación de una cefalea brusca, muy intensa, asociada a rigidez nucal, que puede seguirse de trastornos del nivel de conciencia y déficits focales. La causa más frecuente es de origen traumático; dentro de las espontáneas, la ruptura de un aneurisma sacular, como es el caso de nuestra paciente, supone el 85% de los casos. Los aneurismas se originan con mayor frecuencia en el polígono de Willis y en la bifurcación de la arteria cerebral media, por lo que la sangre se distribuye en las cisternas basales y las cisuras de Silvio. La presencia de un mayor acúmulo de sangre en una localización puede ayudar a predecir el punto donde se ha originado: sangre localizada en región frontobasal y en fisura interhemisférica anterior sugiere un origen en la arteria comunicante anterior, en cisura de Silvio apunta a un origen en arteria cerebral media o comunicante posterior o, como en nuestro caso, la localización en el IV ventrículo sugiere aneurismas de la PICA. Ante la sospecha de una HSA, la técnica diagnóstica de elección es la TC sin contraste, que demostrará la sangre hiperdensa en los espacios subaracnoideos normalmente ocupados por líquido cefalorraquídeo. Con el paso del tiempo, disminuye la sensibilidad de la prueba (50% a los 7 días), ya que el aclaramiento de la sangre por el LCR dificulta su detección, siendo la RM superior a la TC en los días sucesivos. Una vez diagnosticada una HSA, se recomienda completar la exploración con un estudio de angio-TC, que permite diagnosticar los aneurismas con una sensibilidad muy próxima a la de la arteriografía convencional. Si es negativa, en algunos centros se realiza una angiografía para detectar aneurismas ocultos.
Conclusión:
La hemorragia subaracnoidea (HSA) constituye entre 3-5% de los ictus y es más frecuente en mujeres y en población de raza negra. Se caracteriza clínicamente por la presentación de una cefalea brusca, muy intensa, asociada a rigidez nucal, que puede seguirse de trastornos del nivel de conciencia y déficits focales. La causa más frecuente es de origen traumático; dentro de las espontáneas, la ruptura de un aneurisma sacular, como es el caso de nuestra paciente, supone el 85% de los casos. Los aneurismas se originan con mayor frecuencia en el polígono de Willis y en la bifurcación de la arteria cerebral media, por lo que la sangre se distribuye en las cisternas basales y las cisuras de Silvio. La presencia de un mayor acúmulo de sangre en una localización puede ayudar a predecir el punto donde se ha originado: sangre localizada en región frontobasal y en fisura interhemisférica anterior sugiere un origen en la arteria comunicante anterior, en cisura de Silvio apunta a un origen en arteria cerebral media o comunicante posterior o, como en nuestro caso, la localización en el IV ventrículo sugiere aneurismas de la PICA. Ante la sospecha de una HSA, la técnica diagnóstica de elección es la TC sin contraste, que demostrará la sangre hiperdensa en los espacios subaracnoideos normalmente ocupados por líquido cefalorraquídeo. Con el paso del tiempo, disminuye la sensibilidad de la prueba (50% a los 7 días), ya que el aclaramiento de la sangre por el LCR dificulta su detección, siendo la RM superior a la TC en los días sucesivos. Una vez diagnosticada una HSA, se recomienda completar la exploración con un estudio de angio-TC, que permite diagnosticar los aneurismas con una sensibilidad muy próxima a la de la arteriografía convencional. Si es negativa, en algunos centros se realiza una angiografía para detectar aneurismas ocultos.
Bibliografía:
– Cura, J. d., Pedraza Gutiérrez, S., & Gayete, A., Rovira, A. Radiología esencial (2ª. ed.). Madrid: Panamericana. 2018. – Marder et al. Subarachnoid Hemorrhage: beyond aneurysms. American Journal of Roentgenology. 2014; 202:25-37.