Clasificación de las fracturas sacras según el método aospine

Hospital: Hospital Universitario Miguel Servet
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Gloria Oliveros Cartagena, Amalia Aranaz Murillo, Jorge López Mareca, Ana María Mazza Rapagna, Cristina Rodríguez Torres, Celia Bernal Lafuente,

Presentación:
Trasladada a Urgencias tras caída desde 6m en un rocódromo, con traumatismos múltiples (pelvis, tórax, extremidades y región lumbar). Consciente, orientada, sin alteraciones de pares craneales. Paraparesia 2/5 de EEII, con abolición de esfínteres anal y vesical; intenso dolor lumbopélvico. Se realiza TC urgente con los siguientes hallazgos relevantes: – Fractura de L1, con trazo horizontal a través de apófisis espinosa, pedículos y cuerpo (con múltiples trazos de fractura, uno de ellos desplazado hacia el canal). B1 AOSPINE. Fractura de apófisis transversas izquierdas de D12, L2 y L3, y bilateral de L1. – Fractura transversa del tercio inferior del sacro, conminuta, con angulación de fragmentos (A3 AOSPINE). – Hematoma paravertebral que se extiende por psoas izquierdo y hematoma presacro, con burbujas aéreas que se extienden por glúteo mayor y piriforme derecho, así como tejido subcutáneo. Se realiza RM urgente que confirma la fractura compleja de L1, con fragmento desplazado, que invade canal medular y produce efecto masa sobre el cono medular, edematoso. Hematoma intrarraquideo anterior, de predomino derecho, desde D11 hasta mitad de L3, ocupando casi la totalidad del canal, comprimiendo el cono medular y las raíces de la cola. Se interviene quirúrgicamente de forma urgente

Discusión:
La paciente fue diagnosticada de fractura de L1 (B1 de AOSpine) con fracturas de apófisis transversas de D12, L2 y L3 asociadas, y fractura inferior del sacro con clínica de síndrome de cauda equina (A3N3 de AOSpine sacro). Las fracturas sacras suelen observarse en traumatismos de alto impacto, asociadas a fracturas pélvicas. Debido a las consecuencias neurológicas y de estabilidad que generan, es esencial que el radiólogo las catalogue adecuadamente.(1 Numerosas clasificaciones han sido propuestas para las fracturas sacras: clasificación de Denis, Roy-Camille, Isler o LSICS. Sin embargo, ninguna de ellas ha conseguido amplia aceptación por limitada correlación inter/intra observador, complejidad o la excesiva compartimentalización.(1) Por ello, en 2020 surge la clasificación AOSpine Sacra.(3) Esta nueva clasificación se inspira en la AOSpine toracolumbar, que divide las fracturas en grados A, B y C (fractura por compresión, daño de bandas de tensión anterior/posterior por distracción, o dislocación), sumando la clínica neurológica (grados N) y otros modificadores influyentes en el manejo (grados M)(2). Así, el grado A sacro describe las fracturas bajas que no afectan a la estabilidad pélvica o lumbosacra (A1 fractura coxígea o ligamentaria, A2 fractura transversa no desplazada por debajo de la articulación sacroilíaca y A3 con desplazamiento); el grado B corresponde a las fracturas longitudinales y unilaterales que comprometen la estabilidad pélvica (B1 medial a los forámenes con compromiso del canal espinal, B2 lateral a los forámenes y B3 transforaminal sin compromiso espinal); y el grado C compromete la estabilidad lumbosacra (C0 fractura en “U” no desplazada, C1 variante de fractura en “U” sin inestabilidad pélvica, C2 igual que grado B pero bilaterales y C3 fractura en “U” desplazada). A ello se le añaden los modificadores neurológicos (grados N, desde la ausencia de clínica hasta el síndrome de la cauda equina) y otros modificadores (grados M)(3).

Conclusión:
La paciente fue diagnosticada de fractura de L1 (B1 de AOSpine) con fracturas de apófisis transversas de D12, L2 y L3 asociadas, y fractura inferior del sacro con clínica de síndrome de cauda equina (A3N3 de AOSpine sacro). Las fracturas sacras suelen observarse en traumatismos de alto impacto, asociadas a fracturas pélvicas. Debido a las consecuencias neurológicas y de estabilidad que generan, es esencial que el radiólogo las catalogue adecuadamente.(1 Numerosas clasificaciones han sido propuestas para las fracturas sacras: clasificación de Denis, Roy-Camille, Isler o LSICS. Sin embargo, ninguna de ellas ha conseguido amplia aceptación por limitada correlación inter/intra observador, complejidad o la excesiva compartimentalización.(1) Por ello, en 2020 surge la clasificación AOSpine Sacra.(3) Esta nueva clasificación se inspira en la AOSpine toracolumbar, que divide las fracturas en grados A, B y C (fractura por compresión, daño de bandas de tensión anterior/posterior por distracción, o dislocación), sumando la clínica neurológica (grados N) y otros modificadores influyentes en el manejo (grados M)(2). Así, el grado A sacro describe las fracturas bajas que no afectan a la estabilidad pélvica o lumbosacra (A1 fractura coxígea o ligamentaria, A2 fractura transversa no desplazada por debajo de la articulación sacroilíaca y A3 con desplazamiento); el grado B corresponde a las fracturas longitudinales y unilaterales que comprometen la estabilidad pélvica (B1 medial a los forámenes con compromiso del canal espinal, B2 lateral a los forámenes y B3 transforaminal sin compromiso espinal); y el grado C compromete la estabilidad lumbosacra (C0 fractura en “U” no desplazada, C1 variante de fractura en “U” sin inestabilidad pélvica, C2 igual que grado B pero bilaterales y C3 fractura en “U” desplazada). A ello se le añaden los modificadores neurológicos (grados N, desde la ausencia de clínica hasta el síndrome de la cauda equina) y otros modificadores (grados M)(3).

Bibliografía:
1. Beckmann NM, Chinapuvvula NR. Sacral fractures: classification and management. Emerg Radiol. 2017;24(6):605-17. 2. Schnake KJ, Schroeder GD, Vaccaro AR, Oner C. AOSpine Classification Systems (Subaxial, Thoracolumbar). J Orthop Trauma. 2017;31(9):S14-23. 3. Vaccaro AR, Schroeder GD, Divi SN, Kepler CK, Kleweno CP, Krieg JC, et al. Description and Reliability of the AOSpine Sacral Classification System. 2020;102:1454-63.

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