Hospital: Hospital Universitario La Paz
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Kevin Stephen Acosta Velásquez, Mar Tapia Viñé, Susana Fernández Fernández, Fernando Sánchez Montoro, Rebeca Gil Vallano.,
Presentación:
Mujer de 48 años que acude a urgencias por aprox. 1 semana de anorexia, astenia, náuseas, emesis, diarrea y febrícula de hasta 38ºC, asociado a dolor periumbilical e hipogástrico y flujo vaginal maloliente. Es portadora de un DIU. Al examen físico se palpaba una masa infraumbilical dolorosa acompañada de secreción umbilical mucoide. En la analítica destacaba leucocitos de 22,2 x 103 /uL (3,7-11,6), neutrófilos 82,9% (42,0-77,0), plaquetas 662 x 103 /uL (150-370), fibrinógeno 1050 mg/dL (150-450), PCR 206,9 mg/L(0,0-3,0), con función renal, INR, electrolitos, transaminasas y bilirrubinas normales. La TC abdominopélvica mostró una lesión predominantemente sólida que se extendía desde la pared abdominal infraumbilical hacia el peritoneo y la región pélvica a través de la línea media, sospechosa de origen neoplásico o infeccioso atípico. Los cultivos del exudado umbilical mostraron crecimiento de Actinomyces europaeus y Actinomyces radingae. El estudio por anatomía patológica de la masa periumbilical tras biopsia mostró un proceso inflamatorio agudo abscesificado sin evidencia de malignidad, con presencia de colonias sugestivas de Actinomyces. Las lesiones se resolvieron completamente tras 9 meses de tratamiento antibiótico oral (amoxicilina).
Discusión:
La actinomicosis es una enfermedad supurativa crónica, causada por las especies del género Actinomyces (la más común: A. israelii). Son bacterias gram positivas, anaerobias o microaerofílicas, normalmente flora endógena del tracto gastrointestinal y genital femenino. Los factores de riesgo incluyen condiciones que permitan su paso a través de barreras mucosas hacia tejidos profundos, como pobre higiene orodental, trauma/cirugías y cuerpos extraños. En el abdomen, usualmente ocurre después de procesos inflamatorios, trauma penetrante o cirugía del intestino. En la pelvis, se relaciona con el uso prolongado de DIU. Se puede clasificar en cervicofacial (prevalencia del 50- 65%), torácica (15- 30%), abdominopélvica (20%), del sistema nervioso central (2- 3 %), musculoesquelética y diseminada (infrecuentes). Clínicamente, se observan lesiones de partes blandas y abscesos que se extienden más allá de los diferentes planos fasciales hacia la piel u órganos adyacentes, secundario a la presencia de enzimas proteolíticas secretadas por la bacteria. Plantearemos el diagnóstico diferencial de infección por Actinomyces cuando existan 3 escenarios: 1) Cronicidad, extensión de la enfermedad a través de diferentes planos tisulares y masas sólidas adheridas a planos profundos. 2) Tractos sinusales o drenaje de abscesos con cierre espontáneo y formación en algún otro lugar. 3) Mejoría temporal tras un curso corto de antibioterapia. En las pruebas de imagen, se debe sospechar cuando exista una masa sólida realzante, infiltrativa, que sobrepase los planos fasciales y presente tractos fibrosos/hiperatenuantes a su alrededor. Se acompaña de pocos/ningún ganglios reactivos regionales y poca/mínima ascitis. En el abdomen, estos hallazgos frecuentemente se observan en la región ileocecal. En la pelvis, usualmente afecta al ovario y a la trompa de falopio.
Conclusión:
La actinomicosis es una enfermedad supurativa crónica, causada por las especies del género Actinomyces (la más común: A. israelii). Son bacterias gram positivas, anaerobias o microaerofílicas, normalmente flora endógena del tracto gastrointestinal y genital femenino. Los factores de riesgo incluyen condiciones que permitan su paso a través de barreras mucosas hacia tejidos profundos, como pobre higiene orodental, trauma/cirugías y cuerpos extraños. En el abdomen, usualmente ocurre después de procesos inflamatorios, trauma penetrante o cirugía del intestino. En la pelvis, se relaciona con el uso prolongado de DIU. Se puede clasificar en cervicofacial (prevalencia del 50- 65%), torácica (15- 30%), abdominopélvica (20%), del sistema nervioso central (2- 3 %), musculoesquelética y diseminada (infrecuentes). Clínicamente, se observan lesiones de partes blandas y abscesos que se extienden más allá de los diferentes planos fasciales hacia la piel u órganos adyacentes, secundario a la presencia de enzimas proteolíticas secretadas por la bacteria. Plantearemos el diagnóstico diferencial de infección por Actinomyces cuando existan 3 escenarios: 1) Cronicidad, extensión de la enfermedad a través de diferentes planos tisulares y masas sólidas adheridas a planos profundos. 2) Tractos sinusales o drenaje de abscesos con cierre espontáneo y formación en algún otro lugar. 3) Mejoría temporal tras un curso corto de antibioterapia. En las pruebas de imagen, se debe sospechar cuando exista una masa sólida realzante, infiltrativa, que sobrepase los planos fasciales y presente tractos fibrosos/hiperatenuantes a su alrededor. Se acompaña de pocos/ningún ganglios reactivos regionales y poca/mínima ascitis. En el abdomen, estos hallazgos frecuentemente se observan en la región ileocecal. En la pelvis, usualmente afecta al ovario y a la trompa de falopio.
Bibliografía:
Charikleia Triantopoulou C, et al. Abdominopelvic actinomycosis: spectrum of imaging findings and common mimickers. Acta Radiologica Short Reports. 3(2) 1-5. 2014. DOI: 10.1177/2047981614524570 Heo SH, et al. Imaging of actinomycosis in various organs: a comprehensive review. Radiographics. 2014 Jan-Feb;34(1):19-33. doi: 10.1148/rg.341135077. PMID: 24428279.