Hospital: Hospital Universitario 12 de Octubre
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Raquel Sanz de Lucas, Zhao Hui Chen Zhou, Sergio Plaza Díaz, Eric Castañé Isern, Beatriz Bermejo Guerrero, Susana Borruel Nacenta,
Presentación:
Mujer de 30 años. Acude a Urgencias por sensación distérmica de 3 días de evolución, dolor abdominal, vómitos y cefalea. Refiere también disuria. A la exploración física presenta fiebre (39 ºC), abdomen blando, depresible, doloroso a la palpación difusamente; Murphy y Blumberg negativos; puñopercusión renal bilateral negativa. Analítica de sangre: 14000 leucocitos, 13300 neutrófilos (94,5%), PCR 12,5. Sedimento urinario: 221 leucocitos/campo. La paciente pasa 48 h en observación, con pielonefritis aguda como sospecha diagnóstica inicial. A pesar de la antibioterapia, empeora clínica y analíticamente, por lo que se solicita ecografía abdominal urgente para valorar posibles complicaciones u otro foco abdominal. En la ecografía se observan los riñones sin alteraciones parenquimatosas valorables ni dilatación pielocalicial. Llama la atención un importante engrosamiento parietal de la vesícula biliar, con aumento de flujo mural y cuñas de líquido libre perivesicular. Murphy ecográfico negativo. Ante los hallazgos sospechosos de colecistitis aguda y riñones normales ecográficamente, se decide completar su estudio con TC abdominopélvica con CIV en fase portal, donde se identifica el riñón derecho con múltiples hipodensidades parenquimatosas compatibles con pielonefritis aguda y signos de edema perivesicular y periportal, con pequeña cantidad de líquido/edema en hilio hepático, en relación con cambios inflamatorios locorregionales y por contigüidad.
Discusión:
La pielonefritis aguda representa la inflamación aguda del parénquima y la pelvis renal, generalmente por la migración ascendente de una infección del tracto urinario. La PNA no complicada no suele requerir estudios de imagen para su diagnóstico y tratamiento en adultos. Ante la sospecha de complicaciones o cuando no responde al tratamiento establecido tras 48 horas, suele ser necesario un estudio de imagen y, aunque la TC es la prueba de elección, normalmente se suele realizar una ecografía como prueba inicial. Sin embargo la ecografía renal muchas veces es normal y la presencia de áreas parcheadas de aumento de ecogenicidad renal son un hallazgo de difícil valoración. Una ecografía con contraste probablemente definiría mucho mejor las alteraciones inflamatorias de la cortical renal, pero no se hace de forma rutinaria. La TC juega un papel importante en la valoración de la pielonefritis aguda y sus complicaciones. Los hallazgos más frecuentes son: aumento del tamaño renal focal o global, áreas parenquimatosas hipodensas de morfología en cuña y pérdida de diferenciación corticomedular, así como la presencia de abscesos u obstrucción urinaria. El engrosamiento de la pared vesicular asociado a la pielonefritis aguda puede llegar a ser muy llamativo y es mucho menos conocido que el que se produce asociado a otros procesos inflamatorios, como la hepatitis, pancreatitis o en el contexto de ascitis. Este engrosamiento está producido por la inflamación del riñón, la sepsis o la sobrecarga de líquidos, pero es importante conocerlo y no confundirlo con una colecistitis aguda. El contexto clínico, la ausencia de Murphy ecográfico positivo y valorar la luz vesicular, que no suele estar distendida, serán generalmente las claves diagnósticas que permitan reconocer esta entidad y evitar errores innecesarios.
Conclusión:
La pielonefritis aguda representa la inflamación aguda del parénquima y la pelvis renal, generalmente por la migración ascendente de una infección del tracto urinario. La PNA no complicada no suele requerir estudios de imagen para su diagnóstico y tratamiento en adultos. Ante la sospecha de complicaciones o cuando no responde al tratamiento establecido tras 48 horas, suele ser necesario un estudio de imagen y, aunque la TC es la prueba de elección, normalmente se suele realizar una ecografía como prueba inicial. Sin embargo la ecografía renal muchas veces es normal y la presencia de áreas parcheadas de aumento de ecogenicidad renal son un hallazgo de difícil valoración. Una ecografía con contraste probablemente definiría mucho mejor las alteraciones inflamatorias de la cortical renal, pero no se hace de forma rutinaria. La TC juega un papel importante en la valoración de la pielonefritis aguda y sus complicaciones. Los hallazgos más frecuentes son: aumento del tamaño renal focal o global, áreas parenquimatosas hipodensas de morfología en cuña y pérdida de diferenciación corticomedular, así como la presencia de abscesos u obstrucción urinaria. El engrosamiento de la pared vesicular asociado a la pielonefritis aguda puede llegar a ser muy llamativo y es mucho menos conocido que el que se produce asociado a otros procesos inflamatorios, como la hepatitis, pancreatitis o en el contexto de ascitis. Este engrosamiento está producido por la inflamación del riñón, la sepsis o la sobrecarga de líquidos, pero es importante conocerlo y no confundirlo con una colecistitis aguda. El contexto clínico, la ausencia de Murphy ecográfico positivo y valorar la luz vesicular, que no suele estar distendida, serán generalmente las claves diagnósticas que permitan reconocer esta entidad y evitar errores innecesarios.
Bibliografía:
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