Pancreatitis enfisematosa

Hospital: HOSPITAL DE PONIENTE
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Esther Cañete Celestino, Jonathan Suárez Juárez. Gádor López Martín.,

Presentación:
Hombre de 53 años que comienza con dolor abdominal continuo y generalizado después de comer con vómitos e intolerancia oral. Hábito enólico como único antecedente personal reseñable. A la exploración física destaca la presencia de un abdomen timpanizado y con defensa y taquicardia sinusal de unos 130 lpm. Se solicita analítica completa, ECG, radiografía de tórax y abdomen y posteriormente ecografía abdominal. En la analítica destaca una leucocitosis con 87% de neutrófilos, PCR de 19,68 mg/dL, hiperbilirrubinemia a expensas de la indirecta y fallo renal agudo (creatinina de 2,84 mg/dL). No se consiguen valores de transaminansas y alfa amilasa por muestra insuficiente. Durante la exploración ecográfica abdominal se decide realizar TAC abdominopélvico sin CIV (altas cifras de creatinina) mediante la que se realiza el diagnóstico final de pancreatitis aguda enfisematosa. El paciente presenta un cuadro pancreático grave (25 puntos de índice APALACHE II), por lo que es ingresado en la UCI. Tras múltiples complicaciones derivadas de esta patología el paciente fallece a los 2 meses de su ingreso.

Discusión:
La pancreatitis enfisematosa es una complicación muy grave de la PA necrótica y se define por la presencia de gas en el parénquima pancreático o peripancreático. Supone una condición muy infrecuente y amenazante para la vía del paciente, cuya mortalidad y morbilidad se aproximan al 40% y 100% respectivamente. Aunque la presencia de gas en el páncreas se relaciona principalmente con la infección por microorganismos gram negativos formadores de gas como la Escherichia coli, también puede estar asociada al desarrollo de una fístula enteropancreática. Los organismos infecciosos pueden alcanzar el lecho pancreático de diversos modos: vía hematógena, linfática, por medio de una fístula entérica o por reflujo a través de una ampolla de Vater patológica. Estos pacientes generalmente presentan comorbilidades como inmunosupresión, diabetes mal controlada o insuficiencia renal crónica El diagnóstico de la pancreatitis enfisematosa es radiológico, basado la presencia de gas en el retroperitoneo en un paciente con evidencia clínica de pancreatitis. En radiografía simple puede identificarse un patrón aéreo moteado proyectado en epigastrio. En el estudio ecográfico el gas intrapancreático se manifiesta como múltiples focos de alta ecogenicidad, de morfología irregular y reverberación posterior. No obstante, la TCMD es el método de elección para la detección de gas parenquimatoso, su localización anatómica y extensión. Aunque la administración de contraste intravenoso no es necesaria para la visualización del gas, permite una correcta valoración de las potenciales complicaciones asociadas, incluyendo la necrosis glandular y la formación de abscesos. Aunque tradicionalmente se consideraba obligado el tratamiento quirúrgico inmediato, la mortalidad asociada al mismo ha llevado a adoptar una selección más cuidadosa e individualizada del paciente, de manera que algunos casos se manejan de forma más conservadora. En pacientes estables se puede plantear la instauración de medidas de resucitación de líquidos, el tratamiento antimicrobiano precoz para prevenir y controlar el shock, y/o el drenaje y desbridamiento percutáneo del tejido necrótico.

Conclusión:
La pancreatitis enfisematosa es una complicación muy grave de la PA necrótica y se define por la presencia de gas en el parénquima pancreático o peripancreático. Supone una condición muy infrecuente y amenazante para la vía del paciente, cuya mortalidad y morbilidad se aproximan al 40% y 100% respectivamente. Aunque la presencia de gas en el páncreas se relaciona principalmente con la infección por microorganismos gram negativos formadores de gas como la Escherichia coli, también puede estar asociada al desarrollo de una fístula enteropancreática. Los organismos infecciosos pueden alcanzar el lecho pancreático de diversos modos: vía hematógena, linfática, por medio de una fístula entérica o por reflujo a través de una ampolla de Vater patológica. Estos pacientes generalmente presentan comorbilidades como inmunosupresión, diabetes mal controlada o insuficiencia renal crónica El diagnóstico de la pancreatitis enfisematosa es radiológico, basado la presencia de gas en el retroperitoneo en un paciente con evidencia clínica de pancreatitis. En radiografía simple puede identificarse un patrón aéreo moteado proyectado en epigastrio. En el estudio ecográfico el gas intrapancreático se manifiesta como múltiples focos de alta ecogenicidad, de morfología irregular y reverberación posterior. No obstante, la TCMD es el método de elección para la detección de gas parenquimatoso, su localización anatómica y extensión. Aunque la administración de contraste intravenoso no es necesaria para la visualización del gas, permite una correcta valoración de las potenciales complicaciones asociadas, incluyendo la necrosis glandular y la formación de abscesos. Aunque tradicionalmente se consideraba obligado el tratamiento quirúrgico inmediato, la mortalidad asociada al mismo ha llevado a adoptar una selección más cuidadosa e individualizada del paciente, de manera que algunos casos se manejan de forma más conservadora. En pacientes estables se puede plantear la instauración de medidas de resucitación de líquidos, el tratamiento antimicrobiano precoz para prevenir y controlar el shock, y/o el drenaje y desbridamiento percutáneo del tejido necrótico.

Bibliografía:
Grayson DE, Abbott RM, Levy AD, Sherman PM. Emphysematous infections of the abdomen and pelvis: a pictorial review. Radiographics. 2002;22(3):543-561.Martínez D, Belmonte MT, Kosny P, Ghitulescu MA, Florencio I, Aparicio J. Emphysematous pancreatitis: a rare complication. Eur J Case Rep Intern Med. 2018;5(11):000955.

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