Muerte encefálica: ¿una aproximación radiológica?

Hospital: Hospital Universitario Central de Asturias
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: José Rodríguez Castro, Mateo García Ramos, Juan Calvo Blanco, Ángela Meilán Martínez, Vicente Santamaría Pérez, Sara Budiño Torres,

Presentación:
Mujer de 45 años sin antecedentes de interés que sufre una pérdida brusca del nivel de conciencia mientras realizaba esfuerzos en relación con maniobra de Valsalva. Fue trasladada al Servicio de Urgencias en vehículo particular. A su llegada se objetiva situación de parada cardiorrespiratoria en ritmo no desfibrilable (AESP) que recupera pulso central tras compresiones torácicas. A la exploración presenta midriasis media arreactiva. Se realiza TC de cráneo que muestra un importante sangrado subaracnoideo en cisternas de la base y surcos hemisféricos, así como borramiento generalizado de surcos sugestivo de edema cerebral difuso. A continuación, se realiza angioTC del polígono de Willis con energía dual para diferenciar la hemorragia subaracnoidea del contraste en fase arterial. Se observa escasa tinción de los vasos intracraneales, con adecuado realce de arterias temporales y de carótidas extracraneales. No se visualiza tinción de la porción cortical de las arterias cerebrales medias ni de las venas cerebrales internas. Todo ello sugiere elevado grado de presión intracraneal por edema cerebral. Estos hallazgos son sugestivos de muerte encefálica, que se corroboró posteriormente con la clínica y el electroencefalograma.

Discusión:
La muerte cerebral se define como la desaparición irreversible de toda actividad cerebral, objetivado generalmente mediante exploración clínica. El diagnóstico de muerte cerebral habitualmente es muy controvertido ya que posee importantes implicaciones legales con temas como la donación de órganos o la retirada del soporte vital. La jurisprudencia de cada país es la que define los hallazgos clínicos y las pruebas específicas a realizar para diagnosticar una muerte encefálica. En general, se precisan de 3 hallazgos clínicos para diagnosticarla: un estado de coma, la ausencia de reflejos y la apnea. Se pueden realizar otras pruebas como el electroencefalograma que, a pesar de ser más específicas, no serían imprescindibles para el diagnóstico. Desde el punto de vista radiológico, existen multitud de técnicas de imagen para el diagnóstico de aproximación de muerte encefálica: ecografía Doppler transcraneal, TC, resonancia magnética o angiografía con sustracción digital. Todas estar técnicas tratan de objetivar una ausencia de flujo cerebral como causa de la muerte cerebral. En la TC los hallazgos característicos serían: edema cerebral difuso con borramiento de los surcos de la convexidad, falso aumento en la densidad del cerebelo, imagen de pseudohemorragia subaracnoidea debido a la congestión venosa en los surcos y compresión de ventrículos y cisternas de la base. En la angiografía por TC no se llega a visualizar realce de la porción cortical de las arterias cerebrales medias ni de las venas cerebrales internas. No obstante, la angiografía con sustracción digital continúa siendo el gold standard para este diagnóstico al no objetivar flujo de contraste más allá de la porción terminal de las arterias carótidas internas. Actualmente, el radiólogo juega un papel fundamental en el diagnóstico de esta entidad, ya que puede identificar de forma precoz signos objetivos de muerte cerebral.

Conclusión:
La muerte cerebral se define como la desaparición irreversible de toda actividad cerebral, objetivado generalmente mediante exploración clínica. El diagnóstico de muerte cerebral habitualmente es muy controvertido ya que posee importantes implicaciones legales con temas como la donación de órganos o la retirada del soporte vital. La jurisprudencia de cada país es la que define los hallazgos clínicos y las pruebas específicas a realizar para diagnosticar una muerte encefálica. En general, se precisan de 3 hallazgos clínicos para diagnosticarla: un estado de coma, la ausencia de reflejos y la apnea. Se pueden realizar otras pruebas como el electroencefalograma que, a pesar de ser más específicas, no serían imprescindibles para el diagnóstico. Desde el punto de vista radiológico, existen multitud de técnicas de imagen para el diagnóstico de aproximación de muerte encefálica: ecografía Doppler transcraneal, TC, resonancia magnética o angiografía con sustracción digital. Todas estar técnicas tratan de objetivar una ausencia de flujo cerebral como causa de la muerte cerebral. En la TC los hallazgos característicos serían: edema cerebral difuso con borramiento de los surcos de la convexidad, falso aumento en la densidad del cerebelo, imagen de pseudohemorragia subaracnoidea debido a la congestión venosa en los surcos y compresión de ventrículos y cisternas de la base. En la angiografía por TC no se llega a visualizar realce de la porción cortical de las arterias cerebrales medias ni de las venas cerebrales internas. No obstante, la angiografía con sustracción digital continúa siendo el gold standard para este diagnóstico al no objetivar flujo de contraste más allá de la porción terminal de las arterias carótidas internas. Actualmente, el radiólogo juega un papel fundamental en el diagnóstico de esta entidad, ya que puede identificar de forma precoz signos objetivos de muerte cerebral.

Bibliografía:
1. Rizvi T, Batchala P, Mukherjee S. Brain Death: Diagnosis and Imaging Techniques. Semin Ultrasound CT MR. 2018 Oct;39(5):515-529. doi: 10.1053/j.sult.2018.01.006. Epub 2018 Mar 2. PMID: 30244764. 2. van der Lugt A. Imaging tests in determination of brain death. Neuroradiology. 2010; ¡52 (11): 945-7. doi:10.1007/s00234-010-0765-7. 3. Frampas E, Videcoq M, de Kerviler E, et al. CT angiography for brain death diagnosis. AJNR Am J Neuroradiol. 2009;30 (8):1566-70. doi:10.3174/ajnr.A1614. 4. Gardiner D, S Shemie, A Manara and H Opdam. International perspective on the diagnosis of death. 2012;108 (suppl_1): i14-28. doi:10.1093/bja/aer397.

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