Apuñalado por mi cuñado

Hospital: Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA)
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Mateo García Ramos, José Rodríguez Castro, Hernán Felipe Romero Camacho, Juan Calvo Blanco, Helena Cigarrán Sexto, Elena Uceda Andrés,

Presentación:
Varón de 61 años que acude al Servicio de Urgencias, tras ser atacado por su cuñado, por herida por arma blanca (filo de 15 cm de longitud por 3 cm de anchura). A la exploración se encuentra consciente, hemodinámicamente estable, taquipneico (SatO2 97%), auscultación pulmonar con hipoventilación en hemitórax izquierdo y con auscultación cardiaca anodina. Se objetiva herida incisa a nivel del segundo espacio intercostal izquierdo con pequeño hematoma perilesional. En primer lugar se realiza RX simple de tórax donde solo se aprecia un derrame pleural izquierdo y, tras ello, una TC de tórax con contraste intravenoso en fases arterial y venosa para descartar sangrado activo. Se observa una lesión compatible con laceración pulmonar en el segmento anterior del LSI con un trayecto lineal que se dirige a la pleura visceral y se pone en contacto con el orificio de entrada donde hay un engrosamiento de la pleura parietal en la porción anterior del segundo espacio intercostal. Además se aprecia neumotórax izquierdo, un pequeño derrame pleural ipsilateral, probablemente hemotórax, y un hematoma en los músculos pectorales izquierdos con burbujas de aire y extravasación de contraste que aumenta en la fase venosa compatible con sangrado activo. Como hallazgo incidental, se detecta un pequeño ductus arterioso persistente.

Discusión:
En países desarrollados, los traumatismos son la causa principal de muerte en menores de 50 años de los cuales el 20% están relacionados directamente con lesiones torácicas. La lesión parenquimatosa más común en un trauma torácico es la contusión pulmonar (hasta en un 70% de los pacientes traumatizados) y suele ocurrir en zonas de cambio de densidad en los tejidos como las áreas adyacentes a costillas o corazón. La laceración pulmonar, aunque más infrecuente, es una lesión más severa y sucede tras compresión, cizallamiento o penetración del parénquima que sufre una retracción elástica creando un espacio que puede llenarse de aire (neumatocele) o de sangre (hematoma pulmonar). En la RX simple existe un retraso de hasta 6 horas hasta que las contusiones son visibles y las laceraciones pueden ser inicialmente pasadas por alto al quedar ocultas por la contusión que suele rodearlas. En cambio, ambas entidades son desde el primer momento detectables en el TC, lo que pone en relevancia la necesidad de la realización de esta prueba para una correcta caracterización de su naturaleza y gravedad. Por otro lado, es importante destacar la importancia de que el radiólogo realice una lectura sistemática y ordenada de imágenes como método para no obviar hallazgos patológicos y evitar el sesgo de satisfacción en la búsqueda (cuando se encuentra una alteración tendemos a detenernos en nuestra inspección). Dichos hallazgos pueden estar relacionados con el motivo del estudio o ser incidentales, pero en numerosas ocasiones pueden suponer un cambio significativo en el manejo del paciente, tal y como ocurrió en nuestro caso donde la descripción del ductus arterioso inició el proceso diagnóstico de hipertensión pulmonar. Igualmente, la descripción debe realizarse de manera estructurada para conseguir un informe de calidad con el fin de que el médico clínico pueda comprender y utilizar todo lo que el radiólogo incluye él.

Conclusión:
En países desarrollados, los traumatismos son la causa principal de muerte en menores de 50 años de los cuales el 20% están relacionados directamente con lesiones torácicas. La lesión parenquimatosa más común en un trauma torácico es la contusión pulmonar (hasta en un 70% de los pacientes traumatizados) y suele ocurrir en zonas de cambio de densidad en los tejidos como las áreas adyacentes a costillas o corazón. La laceración pulmonar, aunque más infrecuente, es una lesión más severa y sucede tras compresión, cizallamiento o penetración del parénquima que sufre una retracción elástica creando un espacio que puede llenarse de aire (neumatocele) o de sangre (hematoma pulmonar). En la RX simple existe un retraso de hasta 6 horas hasta que las contusiones son visibles y las laceraciones pueden ser inicialmente pasadas por alto al quedar ocultas por la contusión que suele rodearlas. En cambio, ambas entidades son desde el primer momento detectables en el TC, lo que pone en relevancia la necesidad de la realización de esta prueba para una correcta caracterización de su naturaleza y gravedad. Por otro lado, es importante destacar la importancia de que el radiólogo realice una lectura sistemática y ordenada de imágenes como método para no obviar hallazgos patológicos y evitar el sesgo de satisfacción en la búsqueda (cuando se encuentra una alteración tendemos a detenernos en nuestra inspección). Dichos hallazgos pueden estar relacionados con el motivo del estudio o ser incidentales, pero en numerosas ocasiones pueden suponer un cambio significativo en el manejo del paciente, tal y como ocurrió en nuestro caso donde la descripción del ductus arterioso inició el proceso diagnóstico de hipertensión pulmonar. Igualmente, la descripción debe realizarse de manera estructurada para conseguir un informe de calidad con el fin de que el médico clínico pueda comprender y utilizar todo lo que el radiólogo incluye él.

Bibliografía:
1. Adam, A., Dixon, A. K., Gillard, J. H., Schaefer-Prokop, C., Jones, H., & Reynolds, J. H. (2021). In Grainger & Allison’s diagnostic radiology: a textbook of medical imaging (pp. 231-249). essay, Elsevier. 2. Akgul Ozmen, C., Onat, S., & Aycicek, D. (2017). Radiologic findings of thoracic trauma. Therapeutics and Clinical Risk Management, Volume 13, 1085-1089. DOI: https://doi.org/10.2147/tcrm.s143845 3. Martí-Bonmatí, L., Tardáguila, F., & Bonmatí, J. (2004). El informe radiológico: estilo y contenido (II). Radiología, 46(4), 199-202. DOI: https://doi.org/10.1016/s0033-8338(04)77966-7 4. Nguyen, B. M., Plurad, D., Abrishami, S., Neville, A., Putnam, B., & Kim, D. Y. (2015). Utility of Chest Computed Tomography after a “Normal” Chest Radiograph in Patients with Thoracic Stab Wounds. The American Surgeon, 81(10), 965-968. DOI: https://doi.org/10.1177/000313481508101011

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