Tromboflebitis séptica de la vena ovárica en paciente puérpera

Hospital: Hospital Universitario Fundación Alcorcón
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: García-Melgares Hernández, J., Riestra Merchán, C.; Fernández-García, JFG.; Arantzeta Lexarreta, J.,

Presentación:
Mujer obesa de 40 años en el tercer día del puerperio tras cesárea por gestación prolongada. Acude al servicio de urgencias por fiebre de hasta 38’9º y dolor abdominal de predominio en fosa ilíaca derecha. La analítica muestra leucocitosis, neutrofilia, elevación de reactantes de fase aguda y de dímero-D. La analítica de orina no mostraba alteraciones relevantes. Dados los hallazgos referidos, y ante la sospecha de una posible apendicitis, se decide realizar una ecografía abdominopélvica que se amplía a TC abdominopélvico con CIV. Las pruebas de imagen muestran un aumento de tamaño y leve hipervascularización del anejo derecho, además de un engrosamiento de la vena ovárica ipsilateral en todo su recorrido, que asocia cambios inflamatorios en la grasa adyacente. Estos hallazgos son compatibles con tromboflebitis de la vena ovárica. Se comienza el manejo terapéutico con pauta antiagregante y anticoagulante, además de pauta antibiótica, con clara mejoría de la paciente tres días después. Los cultivos endocervicales no se mostraron concluyentes.

Discusión:
La tromboflebitis séptica de la vena ovárica es una entidad rara secundaria a la lesión endotelial, estasis venoso y estados de hipercoagulabilidad. Suele ocurrir en mujeres puérperas entre los días tercero y séptimo tras el parto, siendo mucho más frecuente en los casos de cesárea (su incidencia estimada es de 1 caso por cada 800 cesáreas), y con un riesgo aumentado en mujeres con infecciones periparto o postparto (típicamente endometritis o corioamnionitis). La presentación clínica típica es el desarrollo abrupto de fiebre y dolor abdominal en los primeros siete días de puerperio. El dolor abdominal suele localizarse en el flanco y fosa ilíaca derecha, ya que la vena ovárica afecta en la mayoría de los casos es la ipsilateral, dada su mayor longitud y propensión a ser comprimida por el útero. Leucocitosis, neutrofilia y elevación de los reactantes de fase aguda son hallazgos típicos en estos pacientes. Los hemocultivos suelen ser negativos, pudiéndose aislar el microorganismo causante en solo un veintidós por ciento de los pacientes, siendo en la mayoría de los casos un diagnóstico sugerido de forma clínica y confirmado mediante estudios radiológicos. La modalidad de imagen más usada para el diagnóstico de tromboflebitis séptica es el TC con contraste en fase venosa, siendo los hallazgos más usuales el aumento de calibre del vaso afecto, aumento de atenuación de la pared de la vena, presencia de contenido luminal hipodenso o defecto de repleción central, y cambios inflamatorios en la grasa adyacente. El pronóstico de la tromboflebitis séptica es agradecido en la gran mayoría de los casos, respondiendo de forma óptima al tratamiento antibiótico y anticoagulante, siendo las complicaciones asociadas, principalmente el tromboembolismo pulmonar (2 de cada 100 casos), poco frecuentes.

Conclusión:
La tromboflebitis séptica de la vena ovárica es una entidad rara secundaria a la lesión endotelial, estasis venoso y estados de hipercoagulabilidad. Suele ocurrir en mujeres puérperas entre los días tercero y séptimo tras el parto, siendo mucho más frecuente en los casos de cesárea (su incidencia estimada es de 1 caso por cada 800 cesáreas), y con un riesgo aumentado en mujeres con infecciones periparto o postparto (típicamente endometritis o corioamnionitis). La presentación clínica típica es el desarrollo abrupto de fiebre y dolor abdominal en los primeros siete días de puerperio. El dolor abdominal suele localizarse en el flanco y fosa ilíaca derecha, ya que la vena ovárica afecta en la mayoría de los casos es la ipsilateral, dada su mayor longitud y propensión a ser comprimida por el útero. Leucocitosis, neutrofilia y elevación de los reactantes de fase aguda son hallazgos típicos en estos pacientes. Los hemocultivos suelen ser negativos, pudiéndose aislar el microorganismo causante en solo un veintidós por ciento de los pacientes, siendo en la mayoría de los casos un diagnóstico sugerido de forma clínica y confirmado mediante estudios radiológicos. La modalidad de imagen más usada para el diagnóstico de tromboflebitis séptica es el TC con contraste en fase venosa, siendo los hallazgos más usuales el aumento de calibre del vaso afecto, aumento de atenuación de la pared de la vena, presencia de contenido luminal hipodenso o defecto de repleción central, y cambios inflamatorios en la grasa adyacente. El pronóstico de la tromboflebitis séptica es agradecido en la gran mayoría de los casos, respondiendo de forma óptima al tratamiento antibiótico y anticoagulante, siendo las complicaciones asociadas, principalmente el tromboembolismo pulmonar (2 de cada 100 casos), poco frecuentes.

Bibliografía:
– Wysokinska EM, Hodge D, McBane RD 2nd. Ovarian vein thrombosis: incidence of recurrent venous thromboembolism and survival. Thromb Haemost. 2006 Aug;96(2): 126-31. PMID: 16894453. – Plowman RS, Javidan-Nejad C, Raptis CA, Katz DS, Mellnick VM, Bhall

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