Peritonitis quimica tras cirugia de tumor ovárico

Hospital: Hospital Universitario Ramón y Cajal. Madrid
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Agustina Vicente Bártulos, Inés Pecharromán de las Heras, Carmen Campos Ferrer, José Montilla López-Gay, Carmen Picón Serrano y Esther María García Casado.,

Presentación:
Mujer de 29 años que acude a urgencias de otro centro por dolor en fosa iliaca derecha (FID) de 3 días. Se realiza ecografía y TC-abdominopélvico que detecta lesión ovárica sugestiva de teratoma y se citó para cirugía programada. 20 días después de la cirugía y ante la persistencia e incremento del dolor abdominal, malestar y fiebre acude a urgencias de nuestro centro. A la exploración mostraba peritonismo en flanco-FID y en la analítica elevación de reactantes de fase aguda. Se realiza estudio ecográfico en el que destacaba un llamativo aumento de la ecogenicidad de la grasa, con alguna pequeña lengüeta de líquido y sin otros hallazgos valorables. Se realiza TC-abdominal en el que se visualiza en cortes altos la existencia de colecciones laminares y burbujas subfrénicas derechas, de baja densidad (-180 UH), contenido graso (imágenes A y C), así como captación y engrosamiento peritoneal, aumento de densidad de la grasa mesentérica y alguna colección liquida laminar (imágenes B y C) sugestivo todo ello de peritonitis química por grasa como complicación de la rotura del teratoma ovárico. Se revisó el estudio prequirúrgico que mostraba el teratoma ovárico sin signos de complicación (imagen D).

Discusión:
El teratoma maduro ovárico es un tumor germinal benigno que contiene tejido maduro ectodérmico, mesodérmico y endodérmico. El 60% son asintomáticos, pero pueden complicarse con torsión (16%), rotura (1-4%) o malignidad (3%). La rotura se puede producir espontáneamente (raro debido a su pared gruesa) o en asociación a torsión, traumatismo, infección o durante la extirpación quirúrgica. La rotura provoca la salida de material sebáceo a cavidad abdominal, irritando el peritoneo y si es brusca provoca una peritonitis aguda, química (<0,5%) y puede conducir a hemorragia o shock. La rotura crónica es más frecuente y causa una inflamación granulomatosa crónica, con implantes peritoneales de pequeño tamaño, adherencias etc, aunque lo habitual es que el pronóstico sea favorable. La extirpación por vía laparoscópica asocia un elevado riesgo (66%) de liberar contenido del quiste a la cavidad peritoneal, pero puede ser extraído adecuadamente mediante lavado con suero, haciendo que la tasa de peritonitis química sea muy poco frecuente en la actualidad (0,2%). El diagnóstico se puede realizar mediante ecografía, TC o RM. En la forma aguda se objetiva un tumor ovárico con grasa y calcio, desestructurado, con discontinuidad de la pared, presencia de ascitis y a veces niveles líquido-grasa. En la forma crónica, el engrosamiento del omento mayor, el realce peritoneal, colecciones liquidas o de grasa, implantes peritoneales, granulomas a cuerpo extraño, son los hallazgos más habituales. El diagnóstico diferencial se debe establecer con carcinomatosis peritoneal debida a cáncer de ovario, teratoma ovárico con gliomatosis peritoneal, peritonitis esclerosante, etc. En nuestro caso, la sintomatología era pre y postquirúrgica y aunque el TC- inicial no mostraba complicación, el informe quirúrgico refería discreta deformidad y alguna perla grasa en pelvis. La paciente siguió con el dolor y peritonismo tratado con analgésicos durante más de 4 meses, hasta su resolución clínica.

Conclusión:
El teratoma maduro ovárico es un tumor germinal benigno que contiene tejido maduro ectodérmico, mesodérmico y endodérmico. El 60% son asintomáticos, pero pueden complicarse con torsión (16%), rotura (1-4%) o malignidad (3%). La rotura se puede producir espontáneamente (raro debido a su pared gruesa) o en asociación a torsión, traumatismo, infección o durante la extirpación quirúrgica. La rotura provoca la salida de material sebáceo a cavidad abdominal, irritando el peritoneo y si es brusca provoca una peritonitis aguda, química (<0,5%) y puede conducir a hemorragia o shock. La rotura crónica es más frecuente y causa una inflamación granulomatosa crónica, con implantes peritoneales de pequeño tamaño, adherencias etc, aunque lo habitual es que el pronóstico sea favorable. La extirpación por vía laparoscópica asocia un elevado riesgo (66%) de liberar contenido del quiste a la cavidad peritoneal, pero puede ser extraído adecuadamente mediante lavado con suero, haciendo que la tasa de peritonitis química sea muy poco frecuente en la actualidad (0,2%). El diagnóstico se puede realizar mediante ecografía, TC o RM. En la forma aguda se objetiva un tumor ovárico con grasa y calcio, desestructurado, con discontinuidad de la pared, presencia de ascitis y a veces niveles líquido-grasa. En la forma crónica, el engrosamiento del omento mayor, el realce peritoneal, colecciones liquidas o de grasa, implantes peritoneales, granulomas a cuerpo extraño, son los hallazgos más habituales. El diagnóstico diferencial se debe establecer con carcinomatosis peritoneal debida a cáncer de ovario, teratoma ovárico con gliomatosis peritoneal, peritonitis esclerosante, etc. En nuestro caso, la sintomatología era pre y postquirúrgica y aunque el TC- inicial no mostraba complicación, el informe quirúrgico refería discreta deformidad y alguna perla grasa en pelvis. La paciente siguió con el dolor y peritonismo tratado con analgésicos durante más de 4 meses, hasta su resolución clínica.

Bibliografía:
1.- Cristina Jurado Gallardo, Melina Tejero Alcalde, Francisco Galeano Valle y Francisco Javier Sanz Sanz. Peritonitis química tras extirpación laparoscópica de teratoma ovárico maduro. Reporte de un caso y revisión de la literatura. Prog Obstet Ginecol. 2018;61(1):69-73. 2.- Eduardo Reyna-Villasmil, Duly Torres-Cepeda, Martha Rondon-Tapia. Peritonitis química aguda secundaria a teratoma de ovario roto. Rev Obstet Ginecol Venez. 2020;80 (3): 254 – 257. 3.- Sung Bin Park, Jeong Kon Kim, Kyu-Rae Kim, Kyoung-Sik Cho. Imaging findings of complications and unusual manifestations of ovarian teratomas. Radiographics 2008;28(4):969-83. doi: 10.1148/rg.284075069. 4.- Carmen Sebastiá, Esther Sánchez-Aliaga, Manuel Sarrias, Sergi Quiroga, Rosa Boyé, Agustí Álvarez-Castells. Rotura de teratoma quístico maduro de ovario: hallazgos por tomografía computarizada. Radiología 2004;46(1):34-7.

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