Perforación cardiaca por cable de marcapasos

Hospital: Hospital Álvaro Cunqueiro (Vigo)
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Marta Mendez-Castrillón Susín, Belén Susín Brabo, Andrea Berbel Rodríguez, Alejandra Cecilia Matos Ugas, Mauricio José Fernández D’andrea, Sara Cecilia Albort Vergés,

Presentación:
Portadora de marcapasos bicameral desde hace 1 mes, que acude a la consulta de revisión del dispositivo. Se evidencia una disfunción del mismo por fallo de captura y sensado. Además refiere sensación de estimulación frénica. Se realiza radiografía simple de tórax PA y lateral donde se identifica discreta cardiomegalia y desplazamiento posterior del electrodo ventricular. Se decide ingreso hospitalario y realización de TC torácico urgente ante la sospecha de perforación cardiaca. Se realiza un TC torácico con CIV y sincronización cardiaca. En esta exploración se localiza el marcapasos endocavitario bicameral cuyo cable ventricular rebasa la pared inferior y apical del ventrículo derecho, su extremo está apoyado sobre la cúpula diafragmática adyacente. Además, se cuantifica de leve a moderado derrame pericárdico con unas zonas de densidad líquido y otras de mayor densidad que sugieren la posibilidad de hemopericardio. No se identifica extravasación activa de contraste pero se objetiva un aumento de la densidad del líquido pericárdico en estudio postcontraste tardío que sugiere leve fuga en relación con perforación cardíaca.

Discusión:
La perforación cardiaca tras colocación de marcapasos o desfibriladores es una complicación infrecuente, ocurriendo en alrededor del 0,1-1% de los casos. Es particularmente infrecuente más allá de los 30 días tras la implantación del dispositivo. La causa exacta de la perforación no es completamente conocida, pero se cree que influyen varios factores como son los cables más delgados y pequeños (electrodos de fijación activa) y la mayor holgura de su extremo tras la colocación, que pueden provocar un aumento de la tensión sobre la pared. Además, la variación con el paso del tiempo entre las fuerzas de la punta del cable y la pared ventricular pueden provocar una perforación. Otros factores de riesgo son la toma de corticoides los días previos, edad avanzada, IMC menor de 20, terapia de anticoagulación y género femenino. La clínica puede variar entre la ausencia de síntomas, signos de estimulación diafragmática o pectoral o ,incluso, muerte súbita. Se puede identificar también roce pericárdico y disfunción del marcapasos en la estimulación o sensado. Las complicaciones que se pueden derivar de esta patología incluyen el neumotórax, hemotórax, hemopericardio, derrame pleural y taponamiento cardiaco. En la radiografía de tórax se puede observar como el electrodo sobrepasa la silueta cardiaca proyectándose más caudalmente de lo normal, así como signos indirectos como el derrame pleural o pericárdico y el neumotórax. La TC de tórax con sincronización cardiaca, preferiblemente en diástole, es la técnica de elección en el diagnóstico de las perforaciones cardiacas. Con esta técnica de imagen se puede identificar de forma más precisa el desplazamiento del electrodo, a veces imperceptible en la radiografía de tórax, así como su relación con la anatomía adyacente e incluso una posible fuga de contraste. También permite cuantificar el volumen de derrame pleural, pericárdico y neumotórax.

Conclusión:
La perforación cardiaca tras colocación de marcapasos o desfibriladores es una complicación infrecuente, ocurriendo en alrededor del 0,1-1% de los casos. Es particularmente infrecuente más allá de los 30 días tras la implantación del dispositivo. La causa exacta de la perforación no es completamente conocida, pero se cree que influyen varios factores como son los cables más delgados y pequeños (electrodos de fijación activa) y la mayor holgura de su extremo tras la colocación, que pueden provocar un aumento de la tensión sobre la pared. Además, la variación con el paso del tiempo entre las fuerzas de la punta del cable y la pared ventricular pueden provocar una perforación. Otros factores de riesgo son la toma de corticoides los días previos, edad avanzada, IMC menor de 20, terapia de anticoagulación y género femenino. La clínica puede variar entre la ausencia de síntomas, signos de estimulación diafragmática o pectoral o ,incluso, muerte súbita. Se puede identificar también roce pericárdico y disfunción del marcapasos en la estimulación o sensado. Las complicaciones que se pueden derivar de esta patología incluyen el neumotórax, hemotórax, hemopericardio, derrame pleural y taponamiento cardiaco. En la radiografía de tórax se puede observar como el electrodo sobrepasa la silueta cardiaca proyectándose más caudalmente de lo normal, así como signos indirectos como el derrame pleural o pericárdico y el neumotórax. La TC de tórax con sincronización cardiaca, preferiblemente en diástole, es la técnica de elección en el diagnóstico de las perforaciones cardiacas. Con esta técnica de imagen se puede identificar de forma más precisa el desplazamiento del electrodo, a veces imperceptible en la radiografía de tórax, así como su relación con la anatomía adyacente e incluso una posible fuga de contraste. También permite cuantificar el volumen de derrame pleural, pericárdico y neumotórax.

Bibliografía:
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