Hospital: Hospital Universitario 12 de Octubre
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Sergio Plaza Díaz, Javier Bernad Andreu, Alfonso Escobar Villalba, Albert Domingo Senan, Andrés Abellán Albert, Laín Ibáñez Sanz.,
Presentación:
Varón de 56 años que acude al servicio de urgencias por bajo nivel de conciencia e hipotensión arterial. Acudió 24h a urgencias por dolor inguinal de 24h de evolución catalogado de tendinitis. Inestabilidad hemodinámica SpO2 60%, TAS 60 mmHG, FC 110 lpm y GCS 5. Exploración física con MII edematoso y eritematoso, con flictenas, crepitación al tacto y frialdad cutánea. Crepitación cutánea desde tórax hasta MII. Analítica sanguínea: leucocitos 25,8 x1000 u/l, pH <7, lactato 15,6 mmol/L. Se decide realización de TC toracoabdominopélvica: – Extensa afectación del tejido celular subcutáneo, planos fasciales y musculares, que presentan hipocaptación y colecciones interfasciales como signo de miositis, con abundante gas que se extiende desde MII hasta pared abdominal izquierda. Hallasgos sugestivos de infección necrotizante de partes blandas. – A nivel intrabdominal se observa una masa vesical de 10 cm que infiltra asas ileales, con abundante gas intralesional sugestivo de fistulización ileo-vesical. Dicha afectación se extiende anteriormente a través del espacio de Retzius y secundariamente a la región inguinal. – Los hallazgos sugieren tumor vesical fistulizante como origen de infección necrotizante de partes blandas. Tras los hallazgos se plante cirugía desbridante desestimándose por pronóstico infausto y el paciente termina falleciendo 3h después.
Discusión:
La infección necrosante de tejidos blandos es una infección bacteriana consistente en una rápida destrucción de tejidos que engloban la piel, el tejido celular subcutáneo, fascias y vientres musculares. Conceptualmente, este tipo de infecciones se dividen en miositis necrotizante, fascitis necrosante y celulitis necrosante. El tipo más común de fasctitis necrosante es polimicrobiano con participación de microrganismos aerobios y anaerobios. El cuadro clínico suele consistir en eritema, calor y dolor muy intenso de la zona afectada (más común en miembros y periné), con posterior aparición de flictenas, enfisema a la palpación y necrosis de los tejidos implicados. A nivel sistémico se produce una respuesta inflamatoria sistémica con fiebre alta, taquicardia, obnubilación e hipotensión; que normalmente requiere soporte hemodinámico. El diagnóstico principalmente es clínico y analítico (elevación de reactantes inflamatorios y marcada leucocitosis), siendo las pruebas de imagen complementarias y no excluyentes del cuadro. La TC es el estudio más sensible para la detección de gas en los tejidos y valorar la extensión de la afectación, siendo poco específico para diferenciar una infección necrotizante de no necrotizante. Los hallazgos característicos son: – Visualización de gas en los tejidos blandos + colecciones líquidas en el interior de la fascia profunda. – Engrosamiento de la fascia profunda con estriación de la grasa subyacente. – Edema que se extiende a los septos intermusculares y el músculo. – Miositis con realce heterogéneo de la musculatura con captación de las zonas inflamatorias e hipodensidad del tejido necrosado. El estudio mediante TC también puede ayudar a discernir posible causa endógena (diverticulitis, tumoral…;) así como la afectación ósea con erosión y aparición de burbujas de gas y colecciones intramedulares. EL tratamiento definitivo consiste en antibioterapia intensiva intravenosa y cirugía desbridante urgente, siendo la mortalidad del 20-50% y la morbilidad de un 70-80%.
Conclusión:
La infección necrosante de tejidos blandos es una infección bacteriana consistente en una rápida destrucción de tejidos que engloban la piel, el tejido celular subcutáneo, fascias y vientres musculares. Conceptualmente, este tipo de infecciones se dividen en miositis necrotizante, fascitis necrosante y celulitis necrosante. El tipo más común de fasctitis necrosante es polimicrobiano con participación de microrganismos aerobios y anaerobios. El cuadro clínico suele consistir en eritema, calor y dolor muy intenso de la zona afectada (más común en miembros y periné), con posterior aparición de flictenas, enfisema a la palpación y necrosis de los tejidos implicados. A nivel sistémico se produce una respuesta inflamatoria sistémica con fiebre alta, taquicardia, obnubilación e hipotensión; que normalmente requiere soporte hemodinámico. El diagnóstico principalmente es clínico y analítico (elevación de reactantes inflamatorios y marcada leucocitosis), siendo las pruebas de imagen complementarias y no excluyentes del cuadro. La TC es el estudio más sensible para la detección de gas en los tejidos y valorar la extensión de la afectación, siendo poco específico para diferenciar una infección necrotizante de no necrotizante. Los hallazgos característicos son: – Visualización de gas en los tejidos blandos + colecciones líquidas en el interior de la fascia profunda. – Engrosamiento de la fascia profunda con estriación de la grasa subyacente. – Edema que se extiende a los septos intermusculares y el músculo. – Miositis con realce heterogéneo de la musculatura con captación de las zonas inflamatorias e hipodensidad del tejido necrosado. El estudio mediante TC también puede ayudar a discernir posible causa endógena (diverticulitis, tumoral…;) así como la afectación ósea con erosión y aparición de burbujas de gas y colecciones intramedulares. EL tratamiento definitivo consiste en antibioterapia intensiva intravenosa y cirugía desbridante urgente, siendo la mortalidad del 20-50% y la morbilidad de un 70-80%.
Bibliografía:
– Ammar A. Chaudhry, Kevin S. Baker, Elaine S. Gould. Necrotizing Fasciitis and Its Mimics: What Radiologists Need to Know. AJR 2015; 204:128-139. DOI:10.2214/AJR.14.12676. – Mohammad Reza Hayeri, Pouya Ziai, Monda L. Shehata. Soft-T