Hospital: Hospital Universitario Vall D’hebron
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Manuel Pérez Torán, Mar Castillo Fortuño, Eva Castellá Fierro,
Presentación:
Varón de 46 años que refiere dolor abdominal intermitente a nivel hipogástrico irradiado a fosa ilíaca derecha de 24 horas de evolución, con náuseas, vómitos biliosos de repetición y sensación distérmica. Fiebre termometrada en urgencias. En los resultados analíticos destaca leve leucocitosis con desviación a la izquierda y una PCR levemente elevada. No refiere antecedentes patológicos de interés. Se realiza TC abdominal urgente en el que se observa material gaseoso de morfología tubular y de aspecto deshilachado en íleon terminal que retrógradamente ocasionaba una dilatación de íleon y yeyuno. La morfología lineal y el contenido “aéreo” impresionaba de cuerpo extraño de probable origen vegetal. Distal a la imagen se recupera el calibre intestinal, observando discreta hipercaptación mucosa del último segmento del íleon. No se observan colecciones ni neumoperitoneo.
Discusión:
El paciente requirió laparotomía exploradora y enterotomía ileal donde se encontró un acúmulo de fibras vegetales no digeridas (fitobezoar), en concreto espárragos. Aunque los fitobezoares son el tipo de bezoar más frecuentemente encontrado, la incidencia de los bezoares en general es excepcionalmente escasa y muy variable según los estudios. La incidencia de fitobezoar es a menudo proporcional a la edad del paciente, pudiendo ocurrir en más del 70% de los casos en pacientes mayores de 30 años, con el riesgo añadido en pacientes con trastornos de la motilidad gastrointestinal por diversas causas. El sitio más común es el estómago, por este motivo el método endoscópico suele ser el más utilizado y el más resolutivo. Sin embargo, estos compuestos pueden hallarse en pociones más distales del tubo digestivo y por ello requieren, a veces, técnicas de imagen radiológica. En TC hasta el 90% de los bezoares adquieren una forma esférica-tubular con niveles hidroaéreos, muchas veces en patrón “moteado” de burbujas aéreas. Esta técnica se convierte en la prueba de elección si el compuesto en cuestión ocasiona clínica e imagen de obstrucción intestinal. No existe a día de hoy un tratamiento de elección para los bezoares. Dependiendo del tipo y las características del caso, el tratamiento actual incluye disolución química con Coca-Cola (resolución en más del 90% de los casos ya fuera como único tratamiento o en combinación), extracción mediante endoscopia, laparotomía o laparoscopia. Dada la baja incidencia y la variedad de formas que pueden encontrarse dependiendo del tipo de vegetal, el diagnóstico debe ser sugerido siempre en un contexto clínico dirigido. En nuestro caso el paciente no explicaba un claro antecedente de ingestión vegetal, pero claramente existía la presencia de un cuerpo extraño a nivel del íleon.
Conclusión:
El paciente requirió laparotomía exploradora y enterotomía ileal donde se encontró un acúmulo de fibras vegetales no digeridas (fitobezoar), en concreto espárragos. Aunque los fitobezoares son el tipo de bezoar más frecuentemente encontrado, la incidencia de los bezoares en general es excepcionalmente escasa y muy variable según los estudios. La incidencia de fitobezoar es a menudo proporcional a la edad del paciente, pudiendo ocurrir en más del 70% de los casos en pacientes mayores de 30 años, con el riesgo añadido en pacientes con trastornos de la motilidad gastrointestinal por diversas causas. El sitio más común es el estómago, por este motivo el método endoscópico suele ser el más utilizado y el más resolutivo. Sin embargo, estos compuestos pueden hallarse en pociones más distales del tubo digestivo y por ello requieren, a veces, técnicas de imagen radiológica. En TC hasta el 90% de los bezoares adquieren una forma esférica-tubular con niveles hidroaéreos, muchas veces en patrón “moteado” de burbujas aéreas. Esta técnica se convierte en la prueba de elección si el compuesto en cuestión ocasiona clínica e imagen de obstrucción intestinal. No existe a día de hoy un tratamiento de elección para los bezoares. Dependiendo del tipo y las características del caso, el tratamiento actual incluye disolución química con Coca-Cola (resolución en más del 90% de los casos ya fuera como único tratamiento o en combinación), extracción mediante endoscopia, laparotomía o laparoscopia. Dada la baja incidencia y la variedad de formas que pueden encontrarse dependiendo del tipo de vegetal, el diagnóstico debe ser sugerido siempre en un contexto clínico dirigido. En nuestro caso el paciente no explicaba un claro antecedente de ingestión vegetal, pero claramente existía la presencia de un cuerpo extraño a nivel del íleon.
Bibliografía:
De Bakey M, Ochsner A. Bezoars and concretions: a comprehensive review of the literature with an analysis of 303 collected cases and a presentation of 8 additional cases. Surgery. 1938;4:934-963. [Google Scholar] Iwamuro M, Okada H, Matsueda K, et al. Review of the diagnosis and management of gastrointestinal bezoars. World J Gastrointest Endosc. 2015;7(4):336-345. doi:10.4253/wjge.v7.i4.336 Altintoprak F, Degirmenci B, Dikicier E, Cakmak G, Kivilcim T, Akbulut G, Dilek ON, Gunduz Y. CT findings of patients with small bowel obstruction due to bezoar: a descriptive study. ScientificWorldJournal. 2013;2013:298392. https://doi.org/10.1155/2013/298392