Hospital: Hospital Universitario de Jerez
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Alejandro Pérez Martín, María Helena Alcaraz Montoya, Celia Izco García-Cubillana, Silvia Patricia Fernández Rosa, María Paula García Rodríguez,
Presentación:
Paciente de 30 años sin antecedentes médicos de interés que consulta al SCCU por epigastralgia intensa de rápida instauración asociada a mal estado general, sudoración e hipotensión profusa. No refiere náuseas, vómitos ni fiebre. Según refiere lleva varias semanas con pirosis en tratamiento con omeprazol. A la exploración presenta abdomen en tabla a nivel epigástrico por lo que se solicita valoración mediante prueba de imagen. En radiografía de abdomen se evidencia neumoperitoneo con doble línea diafragmática por lo que se decide ampliar estudio mediante TCMD de Abdomen con contraste i.v. En TC se evidencia engrosamiento inflamatorio de paredes del píloro, con punto de perforación en su pared anterior y presencia de salida de gas luminal hacia espacios subhepático, receso de Morrison, saco menor y vertiente no declive de ambos hipocondrios, donde la cámara de neumoperitoneo es mayor. Asocia discreta cantidad de líquido libre en región gastrohepática, en saco menor y a nivel pélvico, presentando valores de atenuación intermedio, muy probablemente en el contexto de contenido gástrico. Hallazgos compatibles con ulcus prepilórico perforado no contenido.
Discusión:
La enfermedad ulcerosa péptica es la causa más frecuente de perforación del tracto digestivo superior, siendo más frecuente en región pilórica y duodenal que en cuerpo gástrico. Desde el punto de vista etiológico se relacionan con infección por Helicobacter pylori e ingesta de AINEs como causas más frecuentes. Desde el punto de vista clínico se caracterizan por epigastralgia insidiosa de intensidad variable, siendo la perforación su complicación más frecuente. Ante la sospecha de ulcus perforado se suele realizar estudio mediante prueba de imagen, siendo la radiografía de abdomen con cúpulas diafragmáticas la primera exploración a realizar a fin de detectar neumoperitoneo. El TCMD es la exploración más sensible tanto para detectar neumoperitoneo aún en escasa cantidad, como para el estudio de alteraciones de pared gastroduodenal y detección del punto de perforación. El tratamiento del ulcus perforado es quirúrgico, aún cuando en algunas ocasiones la perforación prepilórica puede estar contenida por los cambios inflamatorios epiploicos adyacentes.
Conclusión:
La enfermedad ulcerosa péptica es la causa más frecuente de perforación del tracto digestivo superior, siendo más frecuente en región pilórica y duodenal que en cuerpo gástrico. Desde el punto de vista etiológico se relacionan con infección por Helicobacter pylori e ingesta de AINEs como causas más frecuentes. Desde el punto de vista clínico se caracterizan por epigastralgia insidiosa de intensidad variable, siendo la perforación su complicación más frecuente. Ante la sospecha de ulcus perforado se suele realizar estudio mediante prueba de imagen, siendo la radiografía de abdomen con cúpulas diafragmáticas la primera exploración a realizar a fin de detectar neumoperitoneo. El TCMD es la exploración más sensible tanto para detectar neumoperitoneo aún en escasa cantidad, como para el estudio de alteraciones de pared gastroduodenal y detección del punto de perforación. El tratamiento del ulcus perforado es quirúrgico, aún cuando en algunas ocasiones la perforación prepilórica puede estar contenida por los cambios inflamatorios epiploicos adyacentes.
Bibliografía:
– Picone D, Rusignuolo R, Midiri F et al. Imaging assessment of gastroduodenal perforations. Semin Ultrasound CTMRI. 2016; 37:16-22. DOI: 10.1053/j.sult.2015.10.006. – Guniganti P, Bradenham C H, Raptis C et al. CT of gastric emergencies. Radiographic