Hospital: Hospital Universitario Ramón y Cajal
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Alba Salgado-Parente, Sofía Ventura-Díaz, Raquel García-Latorre, Antonio C. Michael-Fernández, Abel González-Huete, Elisa Antolinos-Macho,
Presentación:
Acude al SU un paciente varón de 58 años sin antecedentes médicos de interés que 24 horas antes fue sometido a una colonoscopia diagnóstica. En ella se le resecaron dos pólipos en el colon descendente sin complicaciones inmediatas. El paciente refiere que dos horas después del procedimiento comenzó con dolor abdominal focalizado en ambos flancos, no irradiado, que se ha intensificado en las últimas horas. No refiere fiebre, náuseas ni vómitos. Analíticamente llama la atención una hemoglobina de 8,5 g/dL, con previa de 13 g/dL aunque conservando la estabilidad hemodinámica, manteniendo tensión arterial sistólica de 110 mmHg y frecuencia cardiaca normal. Ante la sospecha clínica de una complicación iatrogénica, se realiza una TCMD con adquisición de las imágenes en fase venosa (Fig.1: B, C), realizándose otra adquisición más tardía con la revisión in situ de las imágenes (Fig.1: A, D). En ellas se observó un voluminoso hematoma esplénico subcapsular con pequeñas laceraciones y signos de extravasación de contraste compatibles con sangrado activo y hemoperitoneo; hallazgos indicativos de lesión esplénica grado III según la clasificación de la AAST (American Association for the Surgery of Trauma).
Discusión:
La colonoscopia es una técnica diagnóstico-terapéutica con indicaciones variadas, cada vez más frecuente en los centros hospitalarios. Es una técnica segura, con una tasa de complicación baja, siendo la mayor parte complicaciones menores como la intolerancia a la solución para limpiar el intestino o la reacción a los fármacos sedantes. Las complicaciones endoscópicas mayores son raras ocurriendo en menos del 0,35% de los procedimientos, destacando entre ellas la perforación, el sangrado activo o la infección, siendo más frecuentes en colonoscopias terapéuticas. Se han descrito menos de 100 casos de rotura esplénica secundaria a colonoscopia, la mayoría en las primeras 24 h tras el procedimiento. Se han propuesto tres mecanismos desencadenantes de la rotura esplénica. En primer lugar, la excesiva tracción sobre el ligamento esplenocólico que conduce a desgarros capsulares o a avulsión del pedículo vascular. En segundo lugar, el traumatismo directo sobre el bazo por un paso difícil del colonoscopio a través del ángulo esplénico. Por último, la excesiva tracción secundaria a adherencias abdominales entre el bazo y el colon. En nuestro caso, en un TCMD adquirido en fase venosa se aprecia un voluminoso hematoma esplénico subcapsular que ocupa más del 50% de la superficie esplénica (Fig.1: A, B) con pequeñas laceraciones de <1 cm de profundidad (Fig.1: B); hallazgos compatibles con lesión esplénica grado III según la clasificación de la AAST. Así mismo, se identifican signos de extravasación de contraste (Fig.1: C) que se modifican en fases más tardías (Fig.1: D), compatible con sangrado activo, asociando abundante hemoperitoneo. En la mayoría de los casos, como en el de nuestro paciente, la esplenectomía es el tratamiento de elección más frecuente. Se reserva el tratamiento conservador o con embolización vascular selectiva para pacientes estables con lesión esplénica grados I-III de la AAST.
Conclusión:
La colonoscopia es una técnica diagnóstico-terapéutica con indicaciones variadas, cada vez más frecuente en los centros hospitalarios. Es una técnica segura, con una tasa de complicación baja, siendo la mayor parte complicaciones menores como la intolerancia a la solución para limpiar el intestino o la reacción a los fármacos sedantes. Las complicaciones endoscópicas mayores son raras ocurriendo en menos del 0,35% de los procedimientos, destacando entre ellas la perforación, el sangrado activo o la infección, siendo más frecuentes en colonoscopias terapéuticas. Se han descrito menos de 100 casos de rotura esplénica secundaria a colonoscopia, la mayoría en las primeras 24 h tras el procedimiento. Se han propuesto tres mecanismos desencadenantes de la rotura esplénica. En primer lugar, la excesiva tracción sobre el ligamento esplenocólico que conduce a desgarros capsulares o a avulsión del pedículo vascular. En segundo lugar, el traumatismo directo sobre el bazo por un paso difícil del colonoscopio a través del ángulo esplénico. Por último, la excesiva tracción secundaria a adherencias abdominales entre el bazo y el colon. En nuestro caso, en un TCMD adquirido en fase venosa se aprecia un voluminoso hematoma esplénico subcapsular que ocupa más del 50% de la superficie esplénica (Fig.1: A, B) con pequeñas laceraciones de <1 cm de profundidad (Fig.1: B); hallazgos compatibles con lesión esplénica grado III según la clasificación de la AAST. Así mismo, se identifican signos de extravasación de contraste (Fig.1: C) que se modifican en fases más tardías (Fig.1: D), compatible con sangrado activo, asociando abundante hemoperitoneo. En la mayoría de los casos, como en el de nuestro paciente, la esplenectomía es el tratamiento de elección más frecuente. Se reserva el tratamiento conservador o con embolización vascular selectiva para pacientes estables con lesión esplénica grados I-III de la AAST.
Bibliografía:
1. Dominitz JA, Eisen GM, Baron TH et al; Standards of Practice Committee. American Society for Gastrointestinal Endoscopy. Complications of colonoscopy. Gastrointest Endosc. 2003 Apr;57(4):441-5. doi: 10.1016/s0016-5107(03)80005-6. 2. Guerra JF, San Francisco I, Pimentel F, Ibanez L. Splenic rupture following colonoscopy. World J Gastroenterol. 2008 Nov 7;14(41):6410-2. doi: 10.3748/wjg.14.6410. PMID: 19009661. 3. Prowda JC, Trevisan SG, Lev-Toaff AS. Splenic injury after colonoscopy: conservative management using CT. AJR Am J Roentgenol. 2005 Sep;185(3):708-10. doi: 10.2214/ajr.185.3.01850708. 4. Casanova L, Martín E, Vázquez P et al. Rotura esplénica tras colonoscopia. Una complicación inusual. J Gastrohep 2011 Oct 34(8):588-589. DOI: 10.1016/j.gastrohep.2011.03.010.