Qué lástima pero adiós, me despido de ti y me voy

Hospital: Hospital Universitario Puerta de Hierro Majadahonda
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Lucía Gómez-Pimpollo García, Javier San Miguel Espinosa, Paola de Jesús Aguirre Camino, Gonzalo Martín Ordoñez, María del Rosario Navarro Torres, Maria Ibnoulkhatib,

Presentación:
Mujer de 26 años, multípara, con antecedente de parto eutócico hace un mes, que acude a urgencias por dolor en fosa ilíaca izquierda desde el día anterior. A la exploración física el abdomen es blando y depresible, con dolor selectivo en FII. En la analítica presenta leve aumento de la PCR y dímero D de 659 ng/ml. La ecografía transvaginal muestra un útero puerperal vacío, con ovario derecho normal. Ovario izquierdo no visualizado por dolor a la exploración. Dada la escasa mejoría tras analgesia y el antecedente de parto reciente, se sospecha trombosis de la vena ovárica y se solicita TC de abdomen, visualizando hernia inguinal izquierda indirecta, a través de la cual se introduce parte del anejo izquierdo. Se completa estudio con ecografía abdominal, confirmando la presencia en el saco herniario de una estructura sólida, heterogénea, de unos 4,8 x 2,2 cm sugestiva de corresponder a la trompa uterina, con ausencia de flujo en el estudio Doppler. Adyacente a ella pero en el interior de la cavidad abdominal se identifica el ovario izquierdo, el cual si muestra flujo. La cirugía confirmó el diagnóstico de hernia inguinal con trompa estrangulada que fue tratada con salpinguectomía y preservación ovárica.

Discusión:
La herniación inguinal de estructuras del tracto genital femenino (ovario, trompa, útero) es una situación infrecuente (menos del 3%). La mayoría de casos se dan en la edad pediátrica (entre 6-7%), asociadas a alteraciones en la pared abdominal o a un desarrollo anormal del tracto genital, siendo un hallazgo excepcional en mujeres en edad reproductiva. Los factores de riesgo propuestos son la elongación de ligamentos de fijación pélvicos en mujeres multíparas (como en nuestro caso) que producen un desplazamiento de las estructuras anexiales así como el aumento de la presión en la cavidad abdominal por maniobras de Valsalva repetidas (tos crónica, levantadoras de peso, etc). La mayoría de casos se presentan como una masa inguinal dolorosa, aunque la aparición de una masa inguinal indolora puede ser el único síntoma, siendo la presencia del ovario/trompa en el interior del saco herniario un hallazgo incidental. El diagnóstico por imagen puede realizarse mediante TC, identificando la herniación de las estructuras anexiales a través del conducto inguinal, o mediante ecografía, visualizando la ausencia de estas estructuras en la pelvis e identificándolas dentro del saco herniario. La ecografía tiene como ventajas la ausencia de radiación y una mejor valoración de la vascularización con el estudio Doppler, aunque si no se sospecha, puede ser más difícil de interpretar que el contenido del saco herniario corresponde a la trompa o el ovario. La mayoría de las hernias son irreductibles, por lo que la sospecha clínica es fundamental para poder tratarlas de manera precoz. Es necesaria la valoración de la viabilidad de estas estructuras antes de reposicionarlas en la cavidad peritoneal, asegurándose de que no existen signos de isquemia.

Conclusión:
La herniación inguinal de estructuras del tracto genital femenino (ovario, trompa, útero) es una situación infrecuente (menos del 3%). La mayoría de casos se dan en la edad pediátrica (entre 6-7%), asociadas a alteraciones en la pared abdominal o a un desarrollo anormal del tracto genital, siendo un hallazgo excepcional en mujeres en edad reproductiva. Los factores de riesgo propuestos son la elongación de ligamentos de fijación pélvicos en mujeres multíparas (como en nuestro caso) que producen un desplazamiento de las estructuras anexiales así como el aumento de la presión en la cavidad abdominal por maniobras de Valsalva repetidas (tos crónica, levantadoras de peso, etc). La mayoría de casos se presentan como una masa inguinal dolorosa, aunque la aparición de una masa inguinal indolora puede ser el único síntoma, siendo la presencia del ovario/trompa en el interior del saco herniario un hallazgo incidental. El diagnóstico por imagen puede realizarse mediante TC, identificando la herniación de las estructuras anexiales a través del conducto inguinal, o mediante ecografía, visualizando la ausencia de estas estructuras en la pelvis e identificándolas dentro del saco herniario. La ecografía tiene como ventajas la ausencia de radiación y una mejor valoración de la vascularización con el estudio Doppler, aunque si no se sospecha, puede ser más difícil de interpretar que el contenido del saco herniario corresponde a la trompa o el ovario. La mayoría de las hernias son irreductibles, por lo que la sospecha clínica es fundamental para poder tratarlas de manera precoz. Es necesaria la valoración de la viabilidad de estas estructuras antes de reposicionarlas en la cavidad peritoneal, asegurándose de que no existen signos de isquemia.

Bibliografía:
Prodromidou A, Machairas N, Garoufalia Z, et al. Ovarian inguinal hernia. Ann R Coll Surg Engl. 2020;102(2):75-83. doi:10.1308/rcsann.2019.0137 Graul A, Ko E. Indirect inguinal hernia containing a fallopian tube and ovary in a reproductive aged woman. Case Rep Obstet Gynecol. 2014;2014:437340. doi:10.1155/2014/437340

DESCARGAR ARCHIVO