Pielonefritis xantogranulomatosa. A propósito de un caso.

Hospital: Hospital Universitario Virgen de la Victoria
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Esther Vázquez Mancilla, Antonio Adarve Castro, María Lucía Bermá Gascón, María Dolores Dominguez Pinos, Irene Serrano Bergillos, Jose Antonio O’Farrel del Campo,

Presentación:
Varón de 68 años que consulta por síndrome constitucional y vómitos ocasionales desde hace varios meses. Además refiere herida cutánea en la región dorsal derecha con supuración intermitente desde años. A la exploración física destaca sensación de masa en hemiabdomen derecho que sobrepasa la línea media, sin signos de irritación peritoneal. En la radiografía de tórax se aprecia calcificación de morfología ramificada y bordes redondeados proyectada sobre la silueta renal derecha sugestiva de litiasis coraliforme. Además se visualiza una imagen aérea lineal superpuesta en hipocondrio derecho que parece corresponder a nivel hidroaéreo (imagen A). Dado estos hallazgos se realiza TC con contraste abdominal IV. donde se observa gran masa en fosa renal derecha, predominantemente grasa, con calcificaciones groserass en su interior y colecciones periféricas que algunas fistulizan a piel y pleura ipsilateral (imagen B,C). Dicha masa comprime la segunda y la tercera porción duodenal provocando dilatación retrógrada , que es lo que provoca el nivel hidroaéreo en la radiografía antes descrita, y que se confirma con el tránsito esofagogastroduodenal (imagen D). Ante estos hallazgos se realizó una nefrectomía simple derecha y resección duodenal confirmándose en la pieza quirúrgica la pielonefritis xantogranulomatosa.

Discusión:
La pielonefritis xantogranulomatosa es una infección granulomatosa crónica, causada principalmente por E. coli y Proteus Mirabillis, que en un 90% de los casos rodea a un cálculo de estruvita. En las formas más severas el riñón es reemplazado por una masa de tejido reactivo inflamatorio. (1,2). El proceso es generalmente unilateral y puede ser difuso (90%) o focal (10%). (1) Aparece con mayor frecuencia en mujeres inmunodeprimidas entre la quinta y séptima década de la vida y con antecedentes de litiasis e infecciones urinarias (1,3). Esta enfermedad suele manifestarse de forma inespecífica, generalmente con mal estado general y síndrome constitucional. (1)Ante estos hallazgos la primera exploración a realizar es una TC abdominopélvica con contraste IV la cual puede oriental al diagnóstico de esta enfermedad al detectar pérdida del contorno renal normal con pelvis renal contraída y cálices dilatados que adquieren un aspecto multiloculado que se ha comparado con la huella de un oso, característico de esta enfermdad (1). En los casos más avanzados se puede ver una masa de densidad de grasa con desestructuración renal rodeando a una litiasis coraliforme. Por lo tanto en función del grado de afectación de los tejidos renales y adyacentes se clasifica en tres grados: I (enfermedad limitada al parénquima renal), II (se Extiende a la grasa perirrenal), III (se extiende al espacio pararrenal o retroperitoneo difuso , como es el caso de nuestro paciente(1). El diagnóstico diferencial debemos hacerlo con la tuberculosis renal, el absceso renal, el carcinoma de células renales y el angiomiolipoma. (1). En este caso descartaríamos estas opciones dado que el paciente no presenta tuberculosis pulmonar, no tiene analítica ni clínica infecciosa, ausencia de adenopatías y la masa presenta calcificaciones en su interior.

Conclusión:
La pielonefritis xantogranulomatosa es una infección granulomatosa crónica, causada principalmente por E. coli y Proteus Mirabillis, que en un 90% de los casos rodea a un cálculo de estruvita. En las formas más severas el riñón es reemplazado por una masa de tejido reactivo inflamatorio. (1,2). El proceso es generalmente unilateral y puede ser difuso (90%) o focal (10%). (1) Aparece con mayor frecuencia en mujeres inmunodeprimidas entre la quinta y séptima década de la vida y con antecedentes de litiasis e infecciones urinarias (1,3). Esta enfermedad suele manifestarse de forma inespecífica, generalmente con mal estado general y síndrome constitucional. (1)Ante estos hallazgos la primera exploración a realizar es una TC abdominopélvica con contraste IV la cual puede oriental al diagnóstico de esta enfermedad al detectar pérdida del contorno renal normal con pelvis renal contraída y cálices dilatados que adquieren un aspecto multiloculado que se ha comparado con la huella de un oso, característico de esta enfermdad (1). En los casos más avanzados se puede ver una masa de densidad de grasa con desestructuración renal rodeando a una litiasis coraliforme. Por lo tanto en función del grado de afectación de los tejidos renales y adyacentes se clasifica en tres grados: I (enfermedad limitada al parénquima renal), II (se Extiende a la grasa perirrenal), III (se extiende al espacio pararrenal o retroperitoneo difuso , como es el caso de nuestro paciente(1). El diagnóstico diferencial debemos hacerlo con la tuberculosis renal, el absceso renal, el carcinoma de células renales y el angiomiolipoma. (1). En este caso descartaríamos estas opciones dado que el paciente no presenta tuberculosis pulmonar, no tiene analítica ni clínica infecciosa, ausencia de adenopatías y la masa presenta calcificaciones en su interior.

Bibliografía:
1. Dr. Matt A. Morgan y Frank Gaillard et al. Pielonefritis xantogranulomatosa. Radiopaedia.org2. Daisy González Rodríguez, Orlando Lovelle Enriquez, Isabel Cristina Marimón Carrazana. Pielonefritis xantogranulomatosa Medicentro Electrónica: 2014; vol.18 (1). 3. Soriano M. et al. Pielonefritis xantogranulomatosa: Estudio retrospectivo de 8 casos. Rev. Radiol 2013; 19 (3): 97-102

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