Hospital: Hospital Universitario 12 de Octubre
Ciudad: Madrid
Nº: C2017-223
Aut@r o Autores: Nuria Pérez Peláez F. Pizarro Rodríguez, R. Castro Valdés, M. de la Puente Herrrainz, G. García Galarraga, S. Borruel Nacenta
Presentación:
Se trata de una mujer de 82 años, atropellada, que presenta hematuria. Se realiza un estudio de TC tóraco-abdominopelvico con CIV y adquisición en fase arterial y venosa portal al momento del ingreso y un segundo estudio de TC también en fase arterial y portal a las 14 h ya que presenta inestabilidad hemodinámica en este momento. En el estudio inicial se objetiva una mínima cantidad de líquido libre periesplénico, sin identificar alteraciones parenquimatosas, sin observar signos de sangrado activo ni otras alteraciones traumáticas significativas intraabdominales. También se objetiva fractura de ramas iliopubianas e isquiopubianas bilaterales y del ala sacra izquierda. En el estudio realizado a las 14 horas se identifica una abundante cantidad de líquido libre perihepático periesplénico y en gotieras. En el bazo se observa una imagen de alta densidad que rodea el contorno esplénico lateral compatible con sangrado activo que podría originarse de una pequeña laceración anterior que se visualiza con mucha dificultad y adyacente al sangrado activo se visualiza líquido con zona de alta densidad sugestivas de coágulos. Además, el bazo está deformado por lo que probablemente haya un componente de hematoma subcapsular.
Discusión:
La rotura de bazo diferida está descrita desde 1902. Presenta una incidencia de aproximadamente el 1%, ocurre más usualmente entre los 4 y los 8 días después del traumatismo, si bien está descrito con periodos de latencia más cortos. Puede darse por expansión de hematomas subcapsulares y rotura de pseudoaneurismas, entre otros.
Conclusión:
La rotura de bazo diferida está descrita desde 1902. Presenta una incidencia de aproximadamente el 1%, ocurre más usualmente entre los 4 y los 8 días después del traumatismo, si bien está descrito con periodos de latencia más cortos. Puede darse por expansión de hematomas subcapsulares y rotura de pseudoaneurismas, entre otros.
Bibliografía:
Freiwald S. Late-Presenting Complications After Splenic Trauma. The Permanente Journal. 2010,14(2):41-44. Hassan R, Abd Aziz A, Md Ralib AR, Saat A. Computed Tomography of Blunt Spleen Injury: A Pictorial Review. The Malaysian journal of medical sciences: MJMS. 2011,18(1):60-67.

Las dos imágenes superiores corresponden al estudio realizado al ingreso, fase arterial (izquierda) y fase venosa portal (derecha), se objetiva una mínima cuña de líquido adyacente al tercio inferior del bazo, sin identificar alteraciones en el parénquima esplénico. Las dos imágenes inferiores corresponden al segundo estudio, a las 14 h del inicial, en fase arterial (izda.) y venosa portal (dcha.). Podemos observar abundante líquido perihepático y periesplénico, con densidad compatible con sangre, y una imagen de alta densidad esplénica compatible con sangrado activo, así como deformación del contorno esplénico, sugestivo de hematoma subcapsular.