Necrosis Grasa pericárdica: Una causa infrecuente de dolor torácico agudo

Hospital: Hospital Universitario de Puerto Real
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Amaro Luna Morales, Leire Romero López, Manuel Alejandro Pérez Benítez, Eva María García Gámez, Juan Francisco Alija Castro, Marina Cristina Sánchez-Porro Del Río,

Presentación:
Varón de 28 años, en seguimiento por Neumología por malformación AV pulmonar, que acude al Servicio de Urgencias en varias ocasiones por dolor torácico en hemitórax izquierdo a punta de dedo de características pleuríticas de dos semanas de evolución. En los últimos días el dolor ha empeorado, sobre todo en relación con esfuerzos, la inspiración profunda y la tos, y se irradia a región dorsal. No lo relaciona con ningún traumatismo o esfuerzo. A la exploración clínica el paciente se encuentra afebril, sin disnea, sin tos y sin cortejo vegetativo. Exploración cardiopulmonar dentro de la normalidad. Analítica con parámetros normales y troponinas negativas. Ante la clínica del paciente el médico de Urgencias solicita Angio – TC de tórax urgente para descartar tromboembolismo pulmonar u otra patología vascular. En el Angio – TC se observa: Aumento de atenuación mal definido en la grasa paracardiaca anterior izquierda, con una lesión ovoidea encapsulada e hipodensa en su interior, de densidad grasa, compatible con necrosis de la grasa pericárdica. Malformación AV pulmonar en língula, ya conocida y sin cambios respecto al estudio previo. Ante los hallazgos de las pruebas de imagen y la correlación clínico – analítica – radiológica, se descarta patología urgente, dándose de alta con recomendaciones y tratamiento sintomático, con buena evolución clínica.

Discusión:
La necrosis de la grasa pericárdica es una enfermedad de etiología desconocida, poco común y de características benignas, siendo un proceso autolimitado. Los hallazgos patológicos son semejantes a los encontrados en la necrosis grasa de la apendicitis epiploica, de la mama, de la pancreatitis y de la grasa subcutánea. La sintomatología consiste en un dolor torácico pleurítico agudo, en un paciente que previamente se encontraba asintomático. La clínica puede recordar los síntomas del infarto de miocardio o del embolismo pulmonar. A veces se acompaña de síncope, taquicardia y disnea. Sin embargo, no es frecuente la tos ni la fiebre . Las pruebas de laboratorio, incluidos los marcadores inflamatorios, y el electrocardiograma son normales. En cuanto al diagnóstico por imagen, la radiografía de tórax puede ser normal o evidenciar un aumento en la opacidad del espacio paracardíaco, normalmente del lado izquierdo, con o sin derrame pleural concomitante. La TC es la técnica de imagen de elección, aunque suele ser un hallazgo casual en un estudio solicitado con otra orientación diagnóstica. El hallazgo típico es la presencia de una lesión encapsulada de atenuación grasa que se localiza en el tejido adiposo paracardíaco del mediastino anterior, adyacente al pericardio y con cambios inflamatorios, engrosamiento pericárdico y/o pleural y, ocasionalmente, derrame pleural. Entre los diagnósticos diferenciales deben incluirse las masas de contenido graso ubicadas en el pericardio (como lipomas, liposarcomas, mesoteliomas pericárdicos, teratomas y timolipomas) y las infecciones (como mediastinitis y absceso mediastinal), a pesar de que son entidades acompañadas de otros hallazgos que orientan el diagnóstico. En los casos de alta sospecha clínica y hallazgos sutiles o no concluyentes en la TC, la resonancia magnética (RM) puede confirmar el contenido graso de la lesión. Esta entidad no requiere intervención quirúrgica y suele ser suficiente el tratamiento con conservador sintomático.

Conclusión:
La necrosis de la grasa pericárdica es una enfermedad de etiología desconocida, poco común y de características benignas, siendo un proceso autolimitado. Los hallazgos patológicos son semejantes a los encontrados en la necrosis grasa de la apendicitis epiploica, de la mama, de la pancreatitis y de la grasa subcutánea. La sintomatología consiste en un dolor torácico pleurítico agudo, en un paciente que previamente se encontraba asintomático. La clínica puede recordar los síntomas del infarto de miocardio o del embolismo pulmonar. A veces se acompaña de síncope, taquicardia y disnea. Sin embargo, no es frecuente la tos ni la fiebre . Las pruebas de laboratorio, incluidos los marcadores inflamatorios, y el electrocardiograma son normales. En cuanto al diagnóstico por imagen, la radiografía de tórax puede ser normal o evidenciar un aumento en la opacidad del espacio paracardíaco, normalmente del lado izquierdo, con o sin derrame pleural concomitante. La TC es la técnica de imagen de elección, aunque suele ser un hallazgo casual en un estudio solicitado con otra orientación diagnóstica. El hallazgo típico es la presencia de una lesión encapsulada de atenuación grasa que se localiza en el tejido adiposo paracardíaco del mediastino anterior, adyacente al pericardio y con cambios inflamatorios, engrosamiento pericárdico y/o pleural y, ocasionalmente, derrame pleural. Entre los diagnósticos diferenciales deben incluirse las masas de contenido graso ubicadas en el pericardio (como lipomas, liposarcomas, mesoteliomas pericárdicos, teratomas y timolipomas) y las infecciones (como mediastinitis y absceso mediastinal), a pesar de que son entidades acompañadas de otros hallazgos que orientan el diagnóstico. En los casos de alta sospecha clínica y hallazgos sutiles o no concluyentes en la TC, la resonancia magnética (RM) puede confirmar el contenido graso de la lesión. Esta entidad no requiere intervención quirúrgica y suele ser suficiente el tratamiento con conservador sintomático.

Bibliografía:
– Pineda V, Andreu J, Cáceres J, Merino X, Varona D, Domínguez-Oronoz R. Lesions of the cardiophrenic space: findings at cross-sectional imaging. Radiographics. , 27 (2007), pp. 19-32. – V. Pineda, J. Cáceres, J. Andreu, J. Vila

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