Infección enfisematosa quística renal.

Hospital: Hospital Universitario Reina Sofía
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Benito Fernández Ruiz, Miguel Ángel Barneto Escribano, Luis Pérez Matos, Veredas Romero Saucedo, María Cristina Ladehesa Pineda, José Enrique Gordillo Arnaud.,

Presentación:
Mujer de 77 años que acude al servicio de Urgencias por dolor abdominal. En la exploración física, el abdomen era blando y depresible, levemente doloroso a la palpación profunda en hipocondrio izquierdo. En las pruebas complementarias realizadas inicialmente (analítica y radiografías posteroanterior y lateral de tórax) se objetivó hiperglucemia de 345 mg/dl, así como derrame pleural izquierdo y neumoperitoneo (Imagen 1). Se completó el estudio con TC abdominopélvica, apreciando abundante neumoperitoneo fundamentalmente supramesocólico, retroneumoperitoneo (Imagen 2) y una lesión quística renal izquierda con pared captante acompañada de algunas calcificaciones aisladas, que presentaba un nivel hidroaéreo en su interior (Imagen 3). Dada la estabilidad clínica de la paciente, se realizó manejo conservador repitiéndose la TC tres días después. Entonces, se evidenció disminución del neumoperitoneo y retroneumoperitoneo, la lesión quística renal presentaba unas dimensiones similares, con una menor atenuación mural asociada a neumatosis, como signos compatibles con isquemia parietal quística y un aumento del contenido aéreo en su interior (Imagen 4). Bajo anestesia general y con control ecográfico se realizó drenaje percutáneo del quiste, evolucionando la paciente favorablemente.

Discusión:
La infección enfisematosa quística renal es una entidad extremadamente rara, soliendo ser más frecuentemente una complicación de la poliquistosis renal autosómica dominante y siendo excepcional que se presente en un quiste renal solitario. En su etiopatogenia se han involucrado la inoculación iatrogénica de gérmenes tras punción percutánea, la diseminación bacteriana hematógena y la transmisión a través de la pared del quiste desde un foco de pielonefritis o mediante fistulización con el tracto gastrointestinal. Para su desarrollo requiere la presencia de bacterias formadoras de gas (E. coli, K. pneumonie y P. mirabilis), alto nivel de glucosa en los tejidos, alteración de la perfusión tisular y una inmunidad deficiente. En los pocos casos que hay publicados, se han empleado en su manejo la antibioterapia intravenosa e intraquística, la nefrectomía y el drenaje percutáneo, como fue en nuestro caso.

Conclusión:
La infección enfisematosa quística renal es una entidad extremadamente rara, soliendo ser más frecuentemente una complicación de la poliquistosis renal autosómica dominante y siendo excepcional que se presente en un quiste renal solitario. En su etiopatogenia se han involucrado la inoculación iatrogénica de gérmenes tras punción percutánea, la diseminación bacteriana hematógena y la transmisión a través de la pared del quiste desde un foco de pielonefritis o mediante fistulización con el tracto gastrointestinal. Para su desarrollo requiere la presencia de bacterias formadoras de gas (E. coli, K. pneumonie y P. mirabilis), alto nivel de glucosa en los tejidos, alteración de la perfusión tisular y una inmunidad deficiente. En los pocos casos que hay publicados, se han empleado en su manejo la antibioterapia intravenosa e intraquística, la nefrectomía y el drenaje percutáneo, como fue en nuestro caso.

Bibliografía:
Ayari Y, Sellami A, Boussaffa H, Taktak T, Rhouma SB, Nouira Y. Emphysematous infection of a solitary renal cyst: A case report and literature review. Urol Case Rep. 2019; 22: 1. doi: 10.1016/j.eucr.2018.09.020

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