Hospital: Hospital Universitario de Guadalajara
Ciudad:
Nº:
Aut@r o Autores: Nelson Felipe Aleman Mahecha, Carmen Nicole Tischendorf, Sonia Rebeca Vallejo Rivera, Lidia Nicolás Liza, Lucía Bonilla López, Lucía Gil Abadía.,
Presentación:
Varón de 76 años que acude a urgencias por aumento de su disnea habitual desde hace siete días hasta hacerse de reposo, con signos de insuficiencia venosa crónica en MMII y DD de 38. Ante la sospecha de TEP, se realiza angioTC en el que no se observan signos radiológicos sugestivos de TEP. Se decide ingreso para estudio y anticoagulación. La evolución es desfavorable, con empeoramiento del fracaso renal agudo, coagulopatía, elevación de transaminasas y láctico de 7. Presenta livideces generalizadas y disnea, con impresión de gravedad por lo que se realiza IOT y canalización de vías centrales. Se realiza un angioTC aórtico por sospecha de patología aórtica. Se objetiva un aneurisma de aorta infrarrenal fusiforme de 85 mm, con trombo mural y luz permeable que se extiende hasta la bifurcación ilíaca. Llama la atención inmediatamente proximal a la bifurcación, un defecto de la pared del aneurisma en su cara posterolateral que comunica con la vena cava inferior, con paso de contraste a la misma. Así mismo, se objetivó trombosis de ambas venas ilíacas internas y externas. Reflujo de contraste a la vena cava superior y suprahepáticas como signo de sobrecarga cardíaca. El paciente falleció poco después.
Discusión:
En más del 80% de los casos conocidos por fístulas aorto-cava, la causa fue la rotura de un aneurisma de aorta abdominal, si bien, la mayoría de estos se rompen al retroperitoneo o a la cavidad peritoneal. Es una patología típica de hombres de 60-70 años. El mecanismo fisiopatológico se teoriza que pueda ser la necrosis de la pared por aumento de la presión interna, lo que causa cambios inflamatorios y fibrosis a la vena cava inferior, con su consiguiente comunicación. La fístula aorto-cava muchas veces puede ser asintomática u objetivada durante la reparación electiva del AAA, si bien la presentación típica es dolor abdominal, disnea, masa palpable abdominal pulsátil y una auscultación en soplo continuo “en maquinaria”. Otros signos pueden ser fallo cardíaco y aumento agudo de la presión venosa central sin una causa justificable, con caída de la presión venosa periférica. En fístulas asintomáticas de larga evolución, esto puede evolucionar a desarrollar una cardiopatía hipertrofica, con dilatación de cavidades y en estadíos finales, insuficiencia cardíaca. El estudio de elección es la angioTC, siendo diagnóstica en la gran mayoría de casos. Los signos radiológicos patognomónicos se basan en identificar el tracto fistuloso con la cava, la desaparición del plano graso entre ambas estructuras vasculares y el paso rápido de contrate de la aorta a la cava. La fístula aortocava debe ser operada de inmediato, dependiendo el éxito de la cirugía de varios factores: – Un diagnóstico preoperatorio por imagen para la planificación de la cirugía reduciendo el riesgo de sangrado. – Un gran cuidado a la hora de manipular la misma, dado que podemos ocasionar paso de trombos de la aorta a la cava, ocasionando tromboembolismos pulmonares paradójicos. – Una correcta estabilización hemodinámica.
Conclusión:
En más del 80% de los casos conocidos por fístulas aorto-cava, la causa fue la rotura de un aneurisma de aorta abdominal, si bien, la mayoría de estos se rompen al retroperitoneo o a la cavidad peritoneal. Es una patología típica de hombres de 60-70 años. El mecanismo fisiopatológico se teoriza que pueda ser la necrosis de la pared por aumento de la presión interna, lo que causa cambios inflamatorios y fibrosis a la vena cava inferior, con su consiguiente comunicación. La fístula aorto-cava muchas veces puede ser asintomática u objetivada durante la reparación electiva del AAA, si bien la presentación típica es dolor abdominal, disnea, masa palpable abdominal pulsátil y una auscultación en soplo continuo “en maquinaria”. Otros signos pueden ser fallo cardíaco y aumento agudo de la presión venosa central sin una causa justificable, con caída de la presión venosa periférica. En fístulas asintomáticas de larga evolución, esto puede evolucionar a desarrollar una cardiopatía hipertrofica, con dilatación de cavidades y en estadíos finales, insuficiencia cardíaca. El estudio de elección es la angioTC, siendo diagnóstica en la gran mayoría de casos. Los signos radiológicos patognomónicos se basan en identificar el tracto fistuloso con la cava, la desaparición del plano graso entre ambas estructuras vasculares y el paso rápido de contrate de la aorta a la cava. La fístula aortocava debe ser operada de inmediato, dependiendo el éxito de la cirugía de varios factores: – Un diagnóstico preoperatorio por imagen para la planificación de la cirugía reduciendo el riesgo de sangrado. – Un gran cuidado a la hora de manipular la misma, dado que podemos ocasionar paso de trombos de la aorta a la cava, ocasionando tromboembolismos pulmonares paradójicos. – Una correcta estabilización hemodinámica.
Bibliografía:
Davis, P., Gloviczki, P., Cherry, K., Toomey, B., Stanson, A., Bower, T. and Hallett, J., 1998. Aorto-caval and ilio-iliac arteriovenous fistulae. The American Journal of Surgery, 176(2), pp.115-118. Psathas, E., Lioudaki, S., Doulaptsis, M., Charalampoudis, P., Klonaris, C. and Verikokos, C., 2012. Clinical Manifestations of Aortocaval Fistulas in Ruptured Abdominal Aortic Aneurysm: Report of Two Cases. Case Reports in Surgery, 2012, pp.1-4. Singh, N., Kuriakose, A., George, R. and Vaidya, S., 2018. Computed tomographic diagnosis of aortocaval fistula. South African Journal of Radiology, 22(1).